El proyecto de declaración final de la cumbre sobre seguridad alimentaria que se celebró en Roma fue aprobado ayer por el Plenario con los viejos compromisos de eliminar el hambre del mundo y de no utilizar los alimentos como un instrumento político y económico.
La declaración cuenta, sin embargo, con la objeción de Argentina y las críticas de Venezuela y Cuba, que consideran que no se adoptan medidas reales para acabar con el hambre en el mundo.