Ayer culminó, "sin penas ni glorias", una etapa del "juego de los riesgos y beneficios" o la tercera ronda de negociación entre Panamá y EU para establecer un Tratado de Libre Comercio.
Regina Vargo, jefa negociadora de EU, y Joaquín Jácome, ministro de Comercio e Industrias, coincidieron en que se lograron "avances significativos", pese a que ambos países mantienen fuertes posturas y se flexibiliza lentamente el tratamiento del tema marítimo y el agrícola, respectivamente. Pero negociación es negociación y "nada está firmado hasta que todo esté terminado".
Aún así, la agenda indica que la cuarta ronda se realizará en menos de un mes -en agosto- en Tampa (Florida-EU), a raíz de una solicitud de empresarios de ésta ciudad, y que están vinculados con el sector portuario y marítimo de EU.
De aquí en adelante, las estrategias se modificarán y se enfilan para alcanzar y defender los intereses de cada parte para beneficiarse en este tratado. Por su parte, el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá (USPA) lanzará una ofensiva para promover la firma "rápida" de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre estos dos países.
Ello porque al cerrar esta ronda, así como en la dramática "Crónica de una muerte anunciada", el TLC entre Panamá y EU se encuentra en el "nudo", que buscará un desenlace, para disipar dudas, inquietudes y temores, algunos de ellos tejidos, al no definir de partida los intereses de las partes afectadas.
Al "dividir y vencer", EU eliminó el discurso de la exclusión de 16 rubros sensitivos. Con ello, la posición cambió y en la mesa se efectuaron "movimientos" de negociación de 2,000 líneas o fracciones arancelarias de productos agrícolas. Ahora cada rubro debe sustentar su sensibilidad en 24 artículos que componen este capítulo.
En este aspecto se buscará reducir de 200 a 100 las líneas arancelarias de productos sensibles, un beneficio que EU concedió en el Tratado que firmó con Australia.
Esta situación, que surge porque EU no reconoce el término de exclusión, repercutió en una aparente división del agro, dado que ahora la carne de res, el cerdo, el pollo, el arroz, los lácteos, por mencionar algunos rubros, defienden las "líneas arancelarias que los hacen sensibles", por lo cual la exclusión de 16 rubros es un tema desfasado.
"No queremos usar un mazo en producto donde se puede usar un bisturí" dijo Vargo, al explicar la forma sistemática que se utilizó para avanzar en esta área.
En cuanto al pollo, los productores nacionales expresan su sensibilidad ante la apertura de las fracciones arancelarias de "partes negras del pollo" (muslo encuentro). El cerdo, de entre 47 fracciones, 25 son sensitivas, entre ellas las de "paletas de cerdo". En cuanto a los lácteos son sensibles a la importación de materia prima procesada, y el arroz de 5, 4 líneas son sensibles, ya que perjudicarían la producción nacional ante la importación de arroz quebrado, pilado o descascarillado.
Con ello, la unión del agro se disipó, y EU evalúa la sensibilidad de cada rubro para reaccionar en la cuarta ronda, de acuerdo a lo sustentado por los productores.
Con la posibilidad de hacer "buenos movimientos", Panamá y EU avanzaron en estos 5 días en los 22 capítulos del tratado.
Las mesas de normas de origen, administración aduanera, servicios e inversión, propiedad intelectual, medidas de salvaguarda, industria y comercio, alcanzaron avances tanto en textos como en anexos.
Rommel Adames, viceministro de Comercio Exterior, reconoció que en la cuarta ronda las negociaciones se centrarán en los temas de acceso a mercados, compras gubernamentales, telecomunicaciones y agricultura.
En cuanto al tema marítimo, EU mantiene su posición de "alta sensibilidad", en el que según Vargo, "sólo ofrecerán los accesos que dicta el comercio internacional".
Culmina ronda con escasos avances
En adelante, las estrategias se modificarán y se enfilan para alcanzar y defender los intereses de las partes.