Gran Bretaña criticó a la Cumbre de Alimentos de las Naciones Unidas como una pérdida de tiempo y dijo que el organismo internacional tendría que reorganizar su enfoque si pretende ser serio respecto a reducir la hambruna mundial.
Las críticas siguieron a la angustia expresada por la ONU ante la ausencia de los grandes líderes mundiales de la cumbre de esta semana en Roma, convocada para instar a los gobiernos a cumplir un compromiso de 1996 para disminuir a la mitad el número de hambrientos del mundo para el año 2015.
Mientras decenas de líderes de los países en desarrollo han llegado a Roma, las naciones occidentales más ricas apenas enviaron a sus ministros de Agricultura. Gran Bretaña ni siquiera hizo eso y designó a un funcionario de menor rango para observar el desarrollo del foro.
"No he enviado a ningún ministro porque no espero que sea una cumbre efectiva", dijo en Londres Clare Short, secretaria de Desarrollo Internacional de Gran Bretaña ante la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), anfitriona de la cumbre.