Cumbre europea: Merkel contra todos
El primer ministro de Italia Mario Monti, que está en riesgo de quedarse sin empleo por la frustración de los electores con las medidas de austeridad, está siendo cada vez más franco.
Los líderes europeos que se reúnen el jueves en Bruselas se aprestan a poner en marcha una serie de medidas a fin de impulsar el crecimiento económico pero la expectativa de llegar a un acuerdo sobre el manejo mancomunado de la deuda podría quedarse en planes.
La canciller alemana Angela Merkel, que se ha opuesto firmemente a tratar el asunto como una deuda común, es la mujer a la que hay que observar, o temer o enfrentar, en Europa esta semana.
Los líderes de Italia, Francia y España presionaban a su vecino del norte en una cumbre de la Unión Europea que comienza el jueves a fin de que acepte compartir sus deudas antes de que los mercados empujen al borde del colapso a la eurozona. Las autoridades de la UE y del Fondo Monetario Internacional han hablado sobre lo mismo.
Mercados e inversionistas, que se sintieron decepcionados en el pasado por promesas que vieron demasiado débiles como para solucionar la crisis de deuda de Europa, quieren ver un avances esta semana que aseguren que la crisis de deuda de la región no devorará al resto de la economía mundial, pero no esperan ninguno. Cualquier avance dependerá de Merkel.
Es posible que la canciller no cambie de opinión. Varias veces lo ha dicho, y lo repitió el miércoles, que las soluciones de corto plazo como una deuda colectiva o un Banco Central Europeo más activo es inútil a menos que los gobiernos demuestren que pueden administrar sus presupuestos.
Ella quiere primero una gran unión política. Y llevará consigo el peso de la economía más grande y fuerte del continente a la cumbre en Bruselas.
Aunque posiblemente no hagan cambiar el punto de vista de Merkel, otros líderes que evitaron enfrentarla en el pasado tal vez no se contengan en esta ocasión.
El primer ministro de Italia Mario Monti, que está en riesgo de quedarse sin empleo por la frustración de los electores con las medidas de austeridad, está siendo cada vez más franco.
El miércoles dijo en Bruselas que los italianos han hecho grandes sacrificios y pusieron bajo control el déficit del país. Pero el rendimiento de los bonos de la deuda italiana a un año de cualquier manera está alto.
Si los italianos se desaniman porque sus esfuerzos no están ayudando, esto podría desatar ``fuerzas políticas que dicen 'que la integración europea, el euro, que este o aquel país más grande se vayan al demonio', lo cual sería un desastre para la Unión Europea entera'', dijo Monti.
El primer ministro italiano aseguró que está dispuesto a trabajar hasta el domingo por la noche, en lugar del viernes, que es cuando acaba la cumbre, para asegurarse de que los líderes consigan un paquete de crecimiento lo suficientemente convincente para calmar a los mercados financieros.