Tras doce Cumbres Iberoamericanas y los millones de dólares en que han incurrido sus organizadores, sigue en tela de juicio la trascendencia y los logros tangibles que los mandatarios pueden demostrar a sus pueblos.
El presidente dominicano Hipólito Mejía dijo al clausurar la XII Cumbre que el encuentro contribuyó para una mejor comprensión de los problemas de la región y los del entorno internacional global. Pero, qué resultados pueden entregar los jefes de estado, fuera de aquellos que se logran en encuentros bilaterales paralelos e independientes?
Tal vez la única propuesta que valga la pena resaltar, al tener posibilidad de rendir frutos, es la del presidente español José María Aznar de que un grupo encabezado por el saliente presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, desarrolle un trabajo para que la próxima tenga un formato mucho más adecuado y pertinente con la realidad.
Son muchas palabras y promesas grandes sin ningún poder de compromiso a ningunos de los países firmantes para verdaderamente cambiar la realidad de un continente, que bien definió el presidente Hugo Chávez como "el más desigual del planeta"". Para Chávez, los presidentes andan de cumbre en cumbre y nuestros pueblos andan de abismo en abismo"".
La declaración final de 56 puntos abarcó, tal y como el país anfitrión quería, un temario extenso y multifacético. Pero de igual manera fue general y repetido. ¿Qué novedad tiene el apoyo a la democracia, respeto a la soberanía de los pueblos o lucha contra el terrorismo y narcotráfico? ¿Y qué trascendencia puede tener el compromiso de reducir la pobreza, desarrollar las industrias turísticas y agropecuarias, o proteger el medio ambiente cuando los gobiernos carecen de recursos para ello?
Aun más, de ¿qué sirve que nuevamente se le pida a la Unión Europea y Estados Unidos que eliminen los subsidios agrícolas y reduzcan sus aranceles cuando ya se han negado? Mejía también dijo en su discurso de clausura que los iberoamericanos determinaron que la pobreza es el principal flagelo que sufren los pueblos de esta comunidad internacional, por eso, "trabajar para disminuirla tiene que ser la prioridad en todos nuestros planes y en la cooperación internacional"".
Eso, en la práctica, no quiere decir nada y no pasa de ser buenas intenciones. En su discurso como próximo anfitrión de la XIII Cumbre, el presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada dijo que estos encuentros "sirven más allá de las declaraciones, para hablar de lo que nos preocupa"". "En la política lo urgente desplaza lo importante"", acotó.