El grupo automovilístico DaimlerChrysler, acosado por la reciente caída de sus acciones, ha calificado de injustificada la demanda multimillonaria por fraude interpuesta por su tercer accionista, el estadounidense Kerk Kerkorian.
Kerkorian acusa a la actual dirección del consorcio germano-estadounidense de haber engañado en 1998 a los accionistas y a los miembros de la dirección de Chrysler con el argumento de que la fusión con Daimler sería entre iguales.
En una primera reacción, un portavoz del DaimlerChrysler dijo que la fusión concertada hace dos años fue entre iguales, pero que las circunstancias han obligado a cambiar la estructura actual del consorcio.
Entre los demandados están el presidente del grupo, Jürgen Schrempp, el responsable de finanzas, Manfred Gentz, y el presidente del consejo de administración, Hilmar Kopper, que desempeña el mismo cargo en el Deutsche Bank, el mayor accionista de DaimlerChrysler, con una participación del 12%.
El multimillonario Kerkorian, de 83 años, posee cerca del 4% de las acciones del DaimlerChrysler a través de su firma de inversiones Tracinda Corporation y antes de la fusión era el mayor accionista de Chrysler, con un 13,5%.
Los expertos legales dan pocas posibilidades de éxito a la demanda por más de 9, 000 millones de dólares que Kerkorian presentó el pasado lunes, ante un tribunal de Delaware (EU) en nombre de Tracinda.
Kerkorian exige en el pliego de 36 páginas más de 2,000 millones de dólares por daños causados por supuesto engaño sobre una fusión entre iguales, otros 1, 000 millones de dólares por la depreciación de las acciones que Tracinda invirtió en Chrysler y otra indemnización de 6, 000 millones de dólares destinada a establecer ejemplo en estos casos, según la legislación estadounidense.
El financiero afirma en su demanda que Schrempp engañó a los inversores, a la Comisión de Valores de Bolsa de Estados Unidos y a los ejecutivos de Chrysler sobre los planes de Daimler para fusionar a ambas firmas bajo la condición de socios en igualdad de condiciones.
En varias entrevistas con la prensa, Schrempp había admitido en los últimos días que siempre quiso que Chrysler fuera una división más del grupo, en lugar de ser un socio paritario, declaraciones que también sirvieron de base legal para la demanda de Kerkorian.
El magnate ya demandó a Chrysler después de que su dirección rechazara en 1995 una OPA hostil por 20, 510 millones de dólares suban ante las dudas surgidas sobre la capacidad de Kerkorian de asegurarse recursos financieros suficientes para la operación.
Las acciones de DaimlerChrysler han perdido casi la mitad de su valor desde que alcanzaron el récord de 79,90 euros, tras la fusión y hoy se pagaban en Fráncfort a tan solo 46,30 euros.
Su depreciación en los últimos días se ha atribuido a las dificultades financieras que atraviesa Chrysler, que en el tercer trimestre de este año incurrió en pérdidas de 579 millones de euros.
Los números rojos, el cierre temporal de varias plantas en EU, una política de ventas basada en fuertes descuentos y una gama de modelos desfasada indujeron a Schrempp a sustituir este mes a James Holden por el alemán Dieter Zetsche al frente de Chrysler.
La destitución de otros altos cargos de Chrysler y la rápida depreciación de los títulos del grupo, junto con las declaraciones de Schrempp sobre el estatus de la marca norteamericana dentro del consorcio, motivaron a Kerkorian a presentar la demanda.
Ante la crítica situación de la marca norteamericana, su nuevo presidente, Zetsche, decidido a recortar su plantilla y se reunió ayer con el líder de los sindicatos del automóvil (UWA) Stephen Yokich a fin de modificar un generoso acuerdo para los empleados negociado entre la firma y los sindicatos en 1999, según la prensa alemana.