Claudina Cedeño, residente de La Mesa de Macaracas, está recibiendo los beneficios de la instalación de un biodigestor que le permite convertir las heces de sus puercos en biogás, impactando directamente la economía de su hogar.
Mediante esta tecnología, Claudina no ha tenido que comprar más el tanquecito de 25 libras de gas licuado, que en esta región del país se encuentra a $5 la unidad, ahorrando cerca de $10 al mes si se toma en cuenta su consumo.
El biodigestor es una tecnología de bajo costo, que consiste en una cámara de fermentación anaeróbica, en la que se aprovechan algunos de los recursos que el productor desecha de su finca, como las excretas de animales, en este caso de puercos.
Estos desechos son convertidos en biogás, que puede ser utilizado para la cocción de alimentos y para generar luz y calor.
Hay diversos tamaños de biodigestores y estos dependen del volumen de desechos que genera la granja.
Benigno Guerrero, técnico del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), dijo que el biogás no solo sustituye al petróleo, sino también a la leña reduciendo costos y evitando la deforestación.
A manera de recomendación, el técnico del IDIAP advierte que todos los materiales utilizados en el biodigestor que tengan contacto con el biogás, deben ser de material plástico, caucho o acrílico.
Por su parte, el coordinador de revisiones externas de proyectos de investigación, innovación y desarrollo de la SENACYT, Ricaurte Álvarez, detalló que para esta iniciativa han aportado unos $43 mil en el marco de la convocatoria de ciencia contra la pobreza.