"Si en una vida útil una vaca de raza élite pudo parir cinco terneros, hoy día en un solo proceso de superovulación puede obtenerse entre 8 a 30 embriones de inmediato". "Se le extraen los óvulos a la donadora, y se lo inyecto a unas 30 vacas receptoras comunes y corrientes de baja raza, y se obtendrán ejemplares de alta calidad con buen porcentaje en producción lechera y carne", afirmó el director general del IDIAP.
Esta donadora posterior al proceso de superovulación, pueden producir 30 embriones anualmente con intervalos de un mes de descanso. Normalmente, durante una vida productiva de un ejemplar de élite o buena raza puede ofrecer hasta cinco y siete crías, sin embargo, a través de un superovulación y colecta de embriones se puede obtener varias crías.
Lo más importante, es que el ejemplar nace con el potencial genético y resistente al medio ambiente. Además de las características íntegras que se obtuvo del embrión originario de la vaca élite o donadora. En el caso de la receptora, ésta debe tener en buenas condiciones sus cuatro tetas, buena cantidad de leche para alimentar en etapa inicial y tamaño adecuado para parir la cría. Además de ser sanas y productivamente aptas para la reproducción.
En 1990 se hizo por primera vez la presentación de esta técnica de superovulación en la Feria Internacional de David, donde se trabajó con productores colaboradores que en este caso dieron sus animales, en esta caso, la familia Kelso, Posse y el doctor Samuel Cataño.
La experiencia obtenida en aquella ocasión fue buena, se obtuvieron las crías que nacieron al año. Pasamos algunas fincas que posteriormente contrataron estos servicios por primera vez, tal es el caso de la finca en Chepo de J.J. Vallarino en 1991 por primera vez. Otros ganaderos en Chiriquí como Alexis Aparicio contrataron algunos técnicos internacionales que vinieron de Brasil.
Los resultados de todo esto, según Berroa, fueron medianos, ya que la tecnología es costosa, además de que las condiciones ambientales son importantes. En esos años se obtuvieron resultados de preñeces que iban del 30% al 45%, es decir de cada 10 vacas inseminadas, 4 quedaban preñadas. Estas fueron las estadísticas promedio manejas en la década de los años "90 en las fincas de J.J. Vallarino y de Alexis Aparicio.
Posteriormente, vinieron otras personas interesadas en el sistema, tal es el caso de la señora de García en Coronado. Posteriormente, esta técnica ha sido manejada en Panamá por técnicos especialistas en la materia como el doctor Quirós de Costa Rica y el doctor Reinaldo De Armas de Cuba, quienes estaban trabajando.
No obstante, las tasas bajas de preñez en la pasada década, han cambiado actualmente, porque se ha conocido la tecnología y mejorado la capacidad de los técnicos en Panamá. En la actualidad, por ejemplo, se está trabajando con resultados de hasta el 70%, es decir, de 10 embriones que se inseminan, unos 7 ejemplares receptores quedan preñados. Berroa detalló que estos términos arriba detallados son considerados como aceptables.
La limitante en el pasado fue el costo, ya que las hormonas utilizadas eran sumamente caras, donde un frasco cuesta B/.90 por dosis para ser utilizadas una sola vez. Estos animales requieren de un técnico calificado, donde el equipo es caro, cuya ovulación o tratamiento a la donadora llegan a B/.200, otros B/.200 más para la colecta de embriones y B/.200 para colocarlos.