El aumento de los precios del petróleo y la explosiva situación en el Medio Oriente amenazan con relanzar en Estados Unidos el debate sobre la energía que había quedado eclipsado por la escandalosa quiebra de Enron.
Ayer el precio del barril de crudo oscilaba entre 27 y 28 dólares, en su nivel más alto de los últimos seis meses, luego de haber caído a 18 dólares en noviembre.
Este alza, que se refleja ya en un aumento de los precios de los combustibles, pone a la orden del día el debate sobre la independencia energética del país, que apasionaba el año pasado, antes de ser desplazado por el escándalo de la quiebra del gigante de corretaje de energía Enron en diciembre.
Cuando reanude sus sesiones tras el feriado de Pascuas el 8 de abril, el Senado debe examinar nuevamente las propuestas del gobierno de George W. Bush para explotar fuentes energéticas nacionales (gas y petróleo en Alaska principalmente), relanzar la energía nuclear e invertir en nuevas tecnologías.
"Pienso que el alza de los precios del petróleo podría dar al presidente Bush la ocasión de resucitar su plan energético", estimó George Gaspar, director del departamento de petróleo del banco de inversiones Robert W. Baird.
"El consumidor vuelve a protestar porque los precios (de la gasolina) ya aumentaron de 30 a 40 centavos por galón", afirmó. El precio promedio del galón (3.8 litros) de nafta se sitúa actualmente en Estados Unidos en 1.37 dólares.
La demanda de productos provenientes del petróleo en Estados Unidos alcanzó en 2001 los 19.6 millones de barriles diarios (Mbd), de los cuales 10.6 millones son importados. En total, el tráfico automovilístico representa 44% de esta demanda.
Las importaciones estadounidenses provenían en enero de 2002, por su orden, de Canadá (1.87 Mbd), Arabia Saudita (1.49 Mbd), Venezuela (1.44 Mbd) y México (1.35 Mbd), mientras que en conjunto los países del Golfo proveen alrededor de 25% del total.