- Se estima que la colocación de cámaras retrovisoras en cada vehículo elevaría entre 58 y 88 dólares el precio de los que ya tienen pantalla, y entre 159 y 203 dólares a los que no las tienen.
- La Alianza de Fabricantes de Automóviles, un grupo de presión, calcula que en total le costará al sector unos $2,000 millones de dólares al año. En diciembre, el grupo se reunió con un funcionario de la Casa Blanca para formularle una propuesta menos costosa: usar cámaras solo en vehículos grandes de difícil visión periférica y colocar en los demás espejos curvados.
- La alianza le pidió al Gobierno estudiar otras opciones para no pasarles el costo adicional a los consumidores.
- En EE.UU., el 44% de los automóviles fabricados en 2012 llevan cámaras retrovisoras ya instaladas y el 27% llevan la opción de instalarlas, según la compañía investigadora Edmunds.
- Nueve de cada 10 automóviles nuevos llevan cámaras en la consola, según la empresa investigadora iSuppli, que considera que el precio de añadir una cámara es cercano a la cifra más baja mencionada por las autoridades.
En West Richland, estado de Washington, se ha lanzado una campaña para pedirle al Gobierno que implemente mejores controles de calidad de los vehículos, a fin de evitar atropellos.
En realidad ya existe una ley con normas de fabricación de vehículos para evitar ese tipo de accidentes, que causan unas 228 muertes cada año -110 niños menores de 10 años- y deja heridas a unas 17,000 personas.
La ley se promulgó en 2008. Pero casi cinco años más tarde, las normas no se han implementado debido a demoras en el Departamento de Transporte, que debía emitir las normas a las fábricas antes del 28 de febrero de 2011.
Las nuevas reglamentaciones disponen ampliar los visores de automóviles, camionetas y camiones para permitirles a los conductores ver lo que tienen directamente atrás, algo que requerirá en la mayoría de los casos cámaras y pantallas de video nuevas.
Karen Aldana, portavoz de la Administración Nacional de Seguridad en las Autopistas de Estados Unidos, dijo que se cumpliría. Pero algunos insisten en que el tema principal es el dinero y que lo que hay es renuencia a obligar a las empresas automotrices a pagar más por imponer las nuevas medidas de seguridad.
“No quieren saber nada de cualquier cosa que signifique obligar a las compañías automotrices a pagar más”, declaró Packy Campbell, un exlegislador estatal republicano de Nueva Hampshire.
Los representantes de la industria temen que las nuevas medidas de seguridad les obliguen a subir el precio promedio de los automóviles, que es de unos 25,000 dólares.