Cómo garantizar la recuperación económica mundial, bloquear la financiación del terrorismo y reconstruir Irak son los temas que ocuparán la agenda de la cumbre hoy del Grupo de los Siete (G7) países más industrializados.
Los titulares de eco nomía y los gobernadores de los bancos centrales de EU, Canadá, Italia, Alemania, Japón, Francia y Reino Unido iniciarán mañana su reunión de dos días en un momento de optimismo respecto a la economía mundial, que crecerá un 4.6% este año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Washington quiere centrar la discusión en temas de su prioridad y ha organizado un encuentro especial previo a la cumbre oficial -que comienza el viernes con una cena- para coordinar acciones para bloquear la financiación del terrorismo y analizar los avances logrados desde una reunión similar en Emiratos Arabes Unidos en septiembre.
El mismo día se celebrará un encuentro a iniciativa estadounidense sobre el papel del sector privado en el desarrollo, en la que participarán directores de grandes empresas, miembros del G7 y otros países, incluidos España y Nigeria, por ejemplo.
Cumbres anteriores del G7 han sido dominadas por discusiones sobre cómo reaccionar a problemas inmediatos, como la depreciación del dólar y su efecto en las economías europeas, la suspensión de pagos de la deuda en Argentina o la recesión crónica en Japón.
Estos problemas se han aliviado esta vez: Se ha detenido la caída en picado del dólar con respecto al euro, la economía argentina se expandirá un 5.5% este año, por encima de las expectativas, y Japón se aleja de las garras de la deflación con un crecimiento previsto del 3.4%, según cálculos del FMI.
En su lugar, en la cumbre oficial los ministros debatirán cuál es la mejor estrategia para garantizar que la recuperación económica mundial se mantenga.
El secretario del Departamento del Tesoro de EU, John Snow, reiteró esta semana que su país no puede ser el único motor de crecimiento del mundo y destacó que las economías de Francia y Alemania son demasiado débiles.
EU insistirá durante la reunión en la necesidad de reformas en los sistemas de pensiones y laborales.
Sin embargo, también recibirá un tirón de orejas del FMI, que realizará su asamblea semestral conjunta con el Banco Mundial (BM) durante el fin de semana.
El Fondo ha instado al Gobierno de EU a tomar medidas "más drásticas" para reducir su déficit fiscal, que está previsto que alcance este año una cifra récord de 521,000 millones de dólares.
Si no se ataja, el agujero en las cuentas del estado reducirá el crecimiento en el resto del mundo al impulsar las tasas de interés mundiales al alza, según este organismo.
Snow ya ha restado importancia a esta recomendación y en su lugar se interesará durante la cumbre en tratar la reconstrucción de Irak, con un deseo especial de reparar el daño simbólico que ha causado a su Gobierno la salida de España de la coalición de ocupación.
Los tipos de cambio también serán un tema de discusión entre los ministros y gobernadores de los bancos centrales, pero no tendrá la importancia de cumbres pasadas.
En lo que va de año, el dólar se ha apreciado un cinco por ciento con respecto al euro, para júbilo de los exportadores europeos, cuyos productos se habían encarecido por la apreciación de la moneda común europea.
Los datos de marzo indican que la inflación está claramente al alza en Estados Unidos, mientras que se crearon 308,000 puestos de trabajo ese mes, lo que podría augurar subidas en las tasas de interés antes de lo previsto.
El propio presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, dijo esta semana que los tipos "deben subir en algún momento para impedir que emerjan las presiones inflacionarias", lo que aumentará la demanda del dólar al hacerlo más atractivo para los inversores.
Otro asunto en la agenda del G7 es la elección del director gerente del FMI, después de que su anterior jefe, Horst Koehler, dimitiese por sorpresa para presentarse a la presidencia de Alemania.