El grupo de países que forman el llamado G-33 defendió ayer la necesidad de que se establezca el mecanismo de salvaguardas especiales para que la Ronda de Doha tenga una dimensión real de desarrollo.
"Es ahora o nunca, los dirigentes de los países desarrollados deben demostrar que tienen el liderazgo necesario para establecer en esta fase final de negociaciones suficientes flexibilidades para los países en desarrollo", afirmó en rueda de prensa la ministra de Comercio de Indonesia, Mari Pangestu, actual coordinadora del G-33.
En el G-33 participan cinco países latinoamericanos, Cuba, Panamá, Perú, Republicana Dominicana y Venezuela.