De mantenerse el precio bajo, las autoridades económicas de Ecuador modificarán la Pro forma del 2002. Ahí se estima un precio de 20 dólares por barril. La escasez de vuelos en Estados Unidos no solo evidencia la crisis de las aerolíneas de ese país, sino que afecta también la demanda de crudo a nivel mundial.
En épocas normales, las empresas estadounidenses demandan 1,7 millones diarios de barriles de jet fuel, que es el combustible que usan los aviones. En los últimos días las compras bajaron 35 por ciento, señaló el gerente de Comercio Internacional de Petroecuador, Vicente Espín.
La situación anterior ocasiona que las refinerías en Estados Unidos demanden menos petróleo para producir jet fuel, lo cual se refleja en una menor demanda agregada de crudo en el mundo. Hay que considerar que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que controla un 60 por ciento de la oferta mundial de crudo, vende diariamente alrededor de 23 millones de barriles.
Para controlar los precios, el cartel petrolero redujo las cuotas de producción de los países miembros, con el fin de que el precio se ubique alrededor de los 25 dólares por barril. Para eso puso en práctica una banda de precios, entre 22 y 28 dólares.
Cuando la cotización del crudo se ubica diez días consecutivos por debajo de los 22 dólares, la OPEP disminuye su producción en 500 000 barriles diarios para que el precio aumente. Cuando supera los 28 dólares ocurre lo contrario, es decir, se aumenta la producción en la misma proporción.
Pero en la última reunión de la OPEP, realizada el miércoles pasado, los países miembros parecen conformarse con un precio que tienda más al piso de la banda, es decir a los 22 dólares.
De concretarse ese hecho, el efecto para Ecuador será negativo. El crudo Oriente que produce el país se vende actualmente con un descuento de 5,71 dólares por debajo del West Texas Intermediate (WTI), que es un poco superior al precio del petróleo de la OPEP, compuesto por seis tipos de crudos.
De mantenerse el precio de la OPEP al piso de la banda, lo más probable es que el precio del petróleo ecuatoriano se ubique alrededor de 18 dólares. De ahí que el ministro de Economía y Finanzas, Jorge Gallardo, reconoció el viernes pasado que de mantenerse la baja en el precio del petróleo habría que modificar el presupuesto estatal para 2002. Los menores ingresos que se generarían provocarían una adecuación de los gastos a la nueva realidad.
LOS ALTIBAJOS DEL PRESIO FUERON LA CONSTANTE
A inicios de esta semana se evidenció que los niveles de especulación en el mercado petrolero no tienen límites. Los anuncios de una recesión en Estados Unidos y de que la Organización de Países Exportadores de petróleo (OPEP) ayudará a evitar que esa crisis provoque un desplome de los precios.
Los operadores internacionales interpretaron esa información y sacaron la conclusión de que la OPEP mantendrá o elevará su oferta de crudo, lo cual hará caer los precios. En efecto, la cotización cayó 3,96 dólares en un solo día, situación que no se había visto desde la Guerra del Golfo.
El miércoles pasado, cuando se realizó la reunión de la OPEP en Viena, el discurso tuvo una ligera modificación, aunque Irán y Kuwait se contentaron con un precio de 22 dólares para el crudo de la OPEP, que en principio buscaba situarse en 25.
Ante la posibilidad de que la OPEP vuelva a su postura de antes, los operadores empezaron a demandar más crudo, lo cual ocasionó una recuperación de los precios, pero en un nivel menor al de la semana pasada. El ministro saudí del Petróleo, Ali Naimi, y el secretario general de la OPEP, el venezolano Alí Rodríguez, reiteraron el compromiso de la organización de estabilizar los costos y recortar la producción en caso de una fuerte caída de precios.
El viernes pasado, la cotización del West Texas Intermadiate (WTI) cerró en 23,43 dólares por barril, ubicando el valor del crudo Oriente de Ecuador en 17,72. Hace dos semanas, la cotización del petróleo local estuvo sobre los 20 dólares. A partir del miércoles pasado, el precio del petróleo empezó su ascenso, aunque el mercado continúa inestable.