Según declara ayer Peter Brabeck en el "Financial Times", el aumento de los precios de los alimentos no reflejan sólo factores temporales sino cambios en la propia estructura de la oferta y la demanda, por lo que tendrán efectos "duraderos".
Algunas compañías han avisado antes del peligro de inflación en el sector alimentario a corto plazo, pero la advertencia de Brabeck es la más seria sobre el peligro real de que el incremento del precio de los alimentos genere presiones inflacionarias a largo plazo.
Según el jefe de la multinacional suiza, Nestlé previó ya hace dos años que aumentarían los precios de los alimentos, y la presión comenzó a sentirse el año pasado.
Los precios del maíz han crecido en torno a un 60% y los del trigo, alrededor de un 50% en los doce últimos meses.
La subida de los precios del azúcar, la leche y el cacao han resultado en la mayor inflación de los precios de los alimentos registrada desde hace treinta años en algunos países.
Brabeck cita entre las causas de las presiones inflacionarias en los mercados internacionales el crecimiento de la población mundial, la mayor demanda de China y la India así como la utilización por los productores de biocombustibles de plantas antes destinadas sólo a la alimentación humana o del ganado.
Dos organizaciones internacionales pronosticaron esta misma semana en un informe conjunto incrementos de entre un 20 y un 30% de los precios de los alimentos a lo largo del próximo decenio.
"Los biocombustibles representan una demanda totalmente nueva de productos agrícolas que no existía hace sólo cinco años, ", dijo Loek Boonekamp, jefe de la división de agricultura de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, uno de los autores de ese informe.
Analistas consideran, sin embargo, exageradas las advertencias sobre el peligro de inflación a largo plazo.
Mientras, Julian Jessop, jefe de la división de análisis económicos de la empresa "Capital Economics", pronostica que los productores de biocombustibles llegarán a desarrollar tecnologías que necesiten menos materia prima.