La desaceleración de la economía española quedó ayer de nuevo en evidencia al conocerse los datos del desempleo, que alcanzó en diciembre pasado la cifra récord de más de tres millones de personas, de las que 400.000 son inmigrantes.
Así los datos difundidos ayer por el ministerio español de Trabajo e Inmigración superaron las peores previsiones y confirman que durante 2008 se sumaron a las listas de desempleo casi un millón de personas.
La destrucción de empleo también llegó a los inmigrantes, al duplicarse el número de extranjeros que se quedaron sin trabajo, en total 198.996, el 94% más que en 2007.
La crisis laboral afecta en total a 410.960 inmigrantes, siendo la mayoría de ellos, 290.599, originarios de en un país no miembro de la Comunidad Europea.