Economía

Desaparece la industria maderera

Su contribución al PIB no llega ni al 1%, ante la falta de políticas adecuadas.


SIENDO PANAMÁ un país eminentemente forestal, la industria maderera no contribuye ni con el 1% al Producto Interno Bruto (PIB), como consecuencia de la carencia de políticas hacia este sector.
Actualmente el aporte de los recursos forestales al PIB está en torno al 0, 3%.
Curiosamente, hasta hace unos años la industria nacional utilizaba el 15% de las especies maderables nativas.
Para Guillermo Villareal, un industrial ligado a la actividad maderera, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) no promueve el uso racional o científico sostenible del manejo de este recurso.
El recurso forestal, dijo, debe manejarse con responsabilidad para que no desaparezca.
Villarreal se ha visto en la necesidad de cerrar la línea de exportación de productos de madera, debido a que no se le otorgaron los permisos correspondientes para poder obtener este recurso.
No obstante, la ANAM alega que los trámites para los permisos fueron solicitados "muy tarde".
Este problema deja al descubierto la falta de una verdadera política en materia de extracción de la madera, aseguraron fuentes de la industria.
En el 2000 la superficie boscosa era de 3, 364, 591 hectáreas, es decir, un 45% de la superficie del país -sin incluir los bosques intervenidos, que cubren unas 921, 553 hectáreas más.
La mayor parte de estos bosques se encuentra en la vertiente Atlántica, debido a que la vertiente Pacífica se ha caracterizado históricamente por una intensa actividad humana (aproximadamente el 83% de la población reside en esa vertiente).
Países con menos capa boscosa que la nuestra, aseguró Villarreal, han podido desarrollar más confianza en la inversión.
La deforestación actual en el territorio nacional es de 70, 000 hectáreas al año.
La provincia de Darién y el área Este de la ciudad capital son los lugares en donde se solicitan la mayor cantidad de permisos para talar árboles.
Entre las variedades más cotizadas están el cedro espino, tangare, almendro, bálsamo espavé, cativo y caoba.
Manuel Hurtado, director de Desarrollo Forestal de la ANAM, reconoce que "resulta un tanto difícil" verificar si en realidad las personas cumplen con plantar árboles en los lugares donde talaron.
Resulta costoso, agregó, moverse en grandes distancias junto con el personal que realiza las verificaciones.
Explicó que existen los permisos especiales que a su vez se subdividen en permisos de subsistencia.
Estos le son otorgados a personas de escasos recursos, de manera directa en las administraciones regionales de cada provincia.
Lo máximo que se le permite talar son 24 árboles por persona al año.
El director de Desarrollo Forestal fue enfático al señalar que las personas que soliciten permisos para talar deben plantar 10 arbolitos en compensación.
Por otra parte, están los permisos domésticos que son para hacer reparaciones en viviendas y para confeccionar herramientas, más no para su comercialización.
Villarreal manifestó que la institución debe ser dotada de los recursos para poder otorgar los permisos de manera temprana y responsable, para así contribuir con un mejor desarrollo de la industria.
La ley forestal, que data de 1994, contempla la concesión de hasta mil hectáreas de terreno.
Como requisito básico para poder otorgar estas concesiones, la persona deberá presentar un estudio de impacto ambiental, plan de manejo, inventario forestal, paz y salvo inspección de campo, fianza de cumplimiento y mapa del área.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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