El desarrollo económico chino puede peligrar si estalla una guerra contra Irak y hay un alza generalizada de los precios de crudo, del que el gigante es importador neto desde 1993, advirtieron ayer delegados del Legislativo chino, que celebra estos días su pleno en Pekín.
"Sin suficientes recursos energéticos, el proceso de modernización corre peligro", advirtió An Qiyuan, delegado de la Asamblea Nacional Popular (ANP) de China.
An añadió que es "imprescindible" crear reservas estratégicas de petróleo y buscar energías alternativas para disminuir los riesgos de vivir a expensas de los principales países productores.
Aunque el ministro chino de Exteriores lanzó un mensaje de calma al país, cuando afirmó esta semana que "China está preparada desde hace tiempo para diversificar sus canales de producción", algunos medios opinan que China se opone a una guerra contra Irak porque no está lista para afrontar una subida del precio del crudo o un corte en su suministro.
Sólo en 2002, China importó 69.41 millones de toneladas de crudo, el 60% del cual proviene de Oriente Medio, lo que supone un incremento del 15.2 % respecto al año anterior. Se calcula que en 2003 la demanda subirá un 4% más.
El Gobierno se ve obligado a asegurar a toda costa un suministro permanente de energía para salvaguardar el crecimiento económico, que se augura rondará el 7% en 2003, y es imprescindible, asimismo, para crear más puestos de trabajo, uno de sus principales dolores de cabeza.
"Se debería incrementar la proporción de energía nuclear del actual 1 por ciento al 4", sugirió otro delegado, Huang Ligong.
Pese a todos los abismos, las cifras del turismo palestino presentan una evolución simétrica al israelí: 2000 se cerró con récord -con 1.25 millones de visitantes-. Luego vino la Intifada y el descalabro y para este 2003 no se espera alcanzar ni el 10% de lo registrado hace tres años.
Belén, Jerusalen, Hebrón y Jericó son los puntos de referencia del paupérrimo turismo palestino. Para "después de la guerra", cuenta asimismo con cierto reflotamiento del sector, gracias a otra clientela fiel: la solidaria.