No sólo Chiriquí reporta afectaciones. Ahora Coclé, Veraguas y Panamá Este (Chepo) reportan brotes que alarman y preocupan a los productores que se sienten indefensos ante la falta de recursos para combatir la plaga.
Informes oficiales de la Comisión Inter institucional del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y el Instituo de Investigaciones Agropecuarias (IDIAP) revelaron que la plaga se ha diseminado en todas las zonas de cultivo de arroz del país, desde que en septiembre del 2003 se detectó en el Caño de Penonomé, provincia de Coclé.
Ante el problema, la única solución a corto plazo que advierte la Comisión es someter la producción de arroz a un periodo de veda alternadas durante la siembra.
Este será, por ahora, el único mecanismo que podría utilizarse para interrumpir la reproducción del ácaro, que se ha convertido en una "plaga obligada" ya que necesita del arroz para sobrevivir.
"La aplicación de una veda es uno de los mecanismos, a parte del manejo integral del cultivo que puede romper la fortaleza o ciclo productivo de la plaga", dijo Enelva Quijano, técnico de la dirección de Sanidad Vegetal del MIDA.
Pero el problema se agrava porque según las proyecciones las 70 mil hectáreas que se cultivaron en el 2004 corren peligro ante la rápida diseminación del organismo microscópico que ya ha estropeado, según informes extraoficiales, la producción de 15 mil hectáreas de arroz en Alanje y Bugaba.
Productores, investigadores y técnicos se muestran preocupados porque hay más cartas que no están a favor de Panamá para enfrentar y solucionar el problema.
Las condiciones climatológicas, la falta de personal especializado en ácaros y la resistencia de la plaga a fungicidas y plaguicidas incrementan la vulnerabilidad del país.
"La comunidad debe saber que nos estamos enfrentando a un enemigo nuevo. Es una naturaleza completamente distinta a la que estabamos acostumbrados a manejar" dijo Oleg Aguilar, técnico del MIDA.
Según el grupo de técnicos de sanidad vegetal como es la primera vez que S. Spinky afecta los cultivos nacionales, sólo el intercambio de información y la capacitación de los productores se convierten en las herramientas con las que Panamá cuenta para combatir la plaga.
"Es una plaga nueva y el manejo ha sido nuevo para los técnicos, porque este ácaro no existía en las plantaciones de arroz" dijeron los técnicos.
Pero el problema no termina allí. Así como las siete plagas que azotaron a Egipto la producción de arroz se enfrenta a un complejo de enfermedades que han invadido al rubro porque el ácaro los transporta.
Según los recorridos que se han hecho en campo, no sólo el ácaro es responsable de la merma en la producción de arroz, porque enfermedades como el el hongo "sarocladium oryzae" está atancado al rubro.
Este hongo al igual que el ácaro pudre y mancha el arroz, por lo que las plantas reportan una reducción de rendimiento de hasta 40%.
Actualmente se siembra 70,000 hectáreas, de las cuales 53,548 son de secano y 21,452 son de riego (aproximadamente dos ciclos por año).
En conjunto representan 5.8 millones de quintales de arroz seco y limpio que entran a la cadena de comercialización; que de ser sustituidos, traerían una pérdida de contribución a la economía por un valor bruto de $86.9 millones.
En la actualidad participan, según el MIDA, 2,008 productores cabezas de familia, de los cuales dependen 8,032 beneficiarios.
La generación de empleos directos se estima en 4,131, representando un monto $3.6 millones pagados en concepto de jornales.
Rubén Serracín miembro de la Comisión Interinstitucional recalcó que algunas hipótesis apuntan que el microrganismo se ha hecho resistente precisamente porque con el uso excesivo de plaguicidas y pesticidas los productores han alterado el control biológico del ácaro, ya que se han elminado los enemigos naturales del plaga.
Esto ha influido para que el ácaro, que era catalogado como una enfermedad cuarentenaria, que ocupaba el 5to lugar en orden de importancia de afectación comercial, pasara a un primer plano.
Según los técnicos, solo con el manejo integrado del cultivo se puede dar respuesta efectiva a los productores como único paleativo, mientras los investigadores intercambian experincias con países como Cuba o Taiwán que llevan entre 5 y 30 años, respectivamente, tratando de combatir la enfermedad.
"A corto plazo esperamos llegar a un nivel en que los productores puedan convivir con la palga, para que al controlarla no ocasione daños económicos" sostuvo.