El máximo órgano legislativo de China, la Asamblea Nacional Popular, dio luz verde a una descentralización del sistema de aprobación de las salidas a bolsa de las empresas, informó ayer la prensa oficial.
Tras esta reforma, las ofertas públicas de valores (OPV) no dependerán de la Comisión Reguladora del Mercado de Valores (CRMV) de Pekín, sino de las direcciones de las bolsas de Shanghái y Shenzhen, que tendrán la última palabra sobre, así como sobre los rangos de precio de salida de las acciones.
Así, las empresas que quieran cotizar en bolsa tendrán que rellenar una solicitud en uno de los dos parqués, proporcionar información sobre sus resultados y operaciones y esperar a que la dirección del mercado revise documentos y les dé el visto bueno.
Se espera que esta medida, que empezará a aplicarse el 1 de marzo del próximo año, acelere el proceso de aprobación administrativa de las OPV.
La nueva normativa da competencias a los mercados de valores en detrimento del regulador, la CRMV, un organismo que se ha situado en el punto de mira del Gobierno central por su papel en la crisis que sufrieron las bolsas chinas el pasado verano.