Aunque muchos pudieran pensar que noviembre es un buen mes para los negocios que venden instrumentos musicales, la verdad es que las notas que suenan en este sector no son muy agradables.
Lejanos están los días en que los colegios primarios y secundarios abarrotaban estos comercios para adquirir liras, tambores, redoblantes, platillos, clarines y toda la gama de instrumentos que exige una buena banda musical.
"Antes vendíamos de 6 a 7 mil instrumentos por año, y ahora apenas llegamos a los 2 mil", dijo un empresario ligado a este negocio y que solicitó el anonimato.
Estos instrumentos son comprados en grandes cantidades, lo que según gerentes contactados les genera la ganancia necesaria para lograr una aparente estabilidad del negocio.
Estos comercios aparentan ser tan anónimos, que incluso los seis gerentes contactados pidieron la reserva de sus nombres.
En el caso de Panamá los precios se ven impactados por los costos de exportación, sobre todo a los distribuidores.
Ahora la opción que les queda para mantener a flote el negocio, coincidieron en señalar los gerentes entrevistados, es dedicarse a la venta de productos musicales que realmente "sean vendibles", sin abandonar la venta de los instrumentos ".
"Así son los negocios, con altas y bajan " , dijeron con un dejo de resignación.
No ostante, todavía mantienen la esperanza de que noviembre vuelva a ser el mes en donde las notas musicales animen estos negocios.