La tasa de desempleo en Estados Unidos progresó ligeramente en junio para alcanzar 5.9% de la población activa, mostrando que la recuperación económica estadounidense se mantiene limitada y demora en traducirse en una mejora en el empleo.
La tasa de desempleo aumentó en 0.1 punto en relación a mayo (5.8%), aunque la economía estadounidense logró crear empleos (36,000 nuevos puestos de trabajo) en junio por segundo mes consecutivo, anunció ayer el departamento de Trabajo.
Unos 73,000 estadounidenses se sumaron el mes pasado a las filas de desempleados, que se elevaban a 8.4 millones.
A título de comparación, el desempleo afectaba a menos de 4% de la población activa estadounidense a fines del año 2000, antes de la desaceleración de la primera economía del planeta y de su breve recesión del año pasado.
Las cifras de junio decepcionaron a los analistas, que esperaban un alza de la tasa de desempleo a 5.9%, pero también creaciones netas de empleos más importantes (75,000).
El departamento de Trabajo revisó además a la baja las estadísticas de los dos meses anteriores, lo que implica que en mayo hubo solamente 24,000 empleos creados (frente a 41,000 estimado anteriormente) y en abril se suprimieron 21,000 puestos de trabajo (en vez de una ganancia de 6,000 empleos).
"Estas cifras son decepcionantes y débiles, sobre todo si se consideran las revisiones de los meses anteriores", estimó Sal Guatieri, economista del Bank of Montreal.
A pesar de la recuperación económica, "las empresas estadounidenses están muy reticentes a contratar nuevos asalariados y parecen solamente concentrarse en la restauración de sus márgenes de beneficios, aumentando la productividad y haciendo trabajar más tiempo a su personal", explicó.
"La situación del empleo se mantiene virtualmente estática, ya que hay un crecimiento (económico) modesto y un aumento de la productividad muy sólido", afirma Susan Hering, economista de UBS Warburg.
Los expertos descartan en general una baja del desempleo en los próximos meses debido fundamentalmente a la desaceleración en curso de la recuperación. El crecimiento estadounidense debería ser de sólo entre 2 y 3% en el segundo y tercer trimestre, contra 6.1% en el primero (ritmo anual), según una mayoría de analistas.
"La tasa de desempleo seguirá subiendo mientras las creaciones de empleos no superen la barrera de los 100,000. Prevemos que esta tasa subirá a 6% o ligeramente por encima" en los próximos meses, declara Gerald Cohen, economista de la firma de inversiones Merrill Lynch.
El mantenimiento en un nivel elevado del desempleo podría afectar la moral de los estadounidenses y así desacelerar los gastos de consumo, que representan dos tercios de la actividad económica estadounidense y eran hasta ahora el único motor de la reactivación.
"El riesgo es que el empleo se mantenga anémico y que haya un aumento de sólo 1 a 2% de los gastos de consumo, lo que no sería suficiente para hacer crecer la economía más de 3% en el segundo semestre", subrayó Sal Guatieri.
Este riesgo es mayor si se toma en cuenta que los consumidores estadounidenses perdieron en las últimas semanas mucho dinero en la bolsa debido a la fuerte baja de los mercados financieros.
No obstante, la debilidad del mercado de trabajo presenta un aspecto positivo: posterga bastante una eventual alza de las tasas de interés directrices de la Reserva Federal (Fed), actualmente en su nivel más bajo en 40 años.
"Con una tasa de desempleo siempre en alza, pensamos que la Fed no estrechará su política de crédito antes de su reunión de noviembre", afirma Gerald Cohen. Algunos analistas son aún más optimistas. "Luego de las cifras de desempleo de junio, prevemos ahora que la Fed mantendrá sus tasas al menos hasta su reunión de diciembre", indicó Mark Vitner, economista de Wachovia Securities.