Inyectar torrentes de liquidez
- La perspectiva de problemas crónicos, deflación y declinante relevancia global hace que banqueros centrales como Ben S. Bernanke, en los EE.UU., y Mario Draghi, en Europa, inyecten torrentes de liquidez para evitar la posibilidad de una década perdida. Las compañías emblemáticas de Japón dependen tanto del respaldo de la moneda.
Los Estados Unidos pronto podrían cambiar de banqueros y trasladar sus negocios de China nuevamente a Japón.
Japón fue durante mucho tiempo el principal acreedor de los Estados Unidos. Así fue hasta septiembre de 2008, cuando China se convirtió en el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro estadounidense. Eso preocupó a muchos en Washington que habrían preferido estar endeudados con una democracia amiga que con una ambiciosa potencia comunista.
Uno de los grandes argumentos que esgrime Mitt Romney, de hecho, es que los Estados Unidos dependen demasiado de China.
La afirmación del candidato presidencial de que no le pedirá dinero prestado a China pronto podría convertirse en motivo de debate. Japón tiene, en la actualidad, $1.12 billones de bonos del Tesoro de los Estados Unidos, en comparación con $1.15 billones que están en manos de China.
Las compras japonesas crecen sin pausa, mientras que los valores en poder de China han declinado más de 10% desde mediados de 2011.
Pero toda esa obsesión respecto de quién tiene la deuda estadounidense es una distracción.
La verdadera cuestión es si para una gran economía como la estadounidense tiene sentido exportar más del 50% de sus bonos.
¿No deberían los países redoblar sus esfuerzos por crear una mayor base de clientes locales para su deuda? ¿No deberían ser más… japoneses?
“La gente critica a Japón. Se lo considera un ejemplo de lo que no debe hacerse”, dice Ed Rogers, máximo responsable ejecutivo de Rogers Investment Advisors, que tiene sede en Tokio. “Yo les diría que no se apresuraran. La deuda es un buen ejemplo”.
Acuerdo japonés.
Esa idea es un anatema para los fundamentalistas del libre mercado. Tampoco sería fácil de lograr. En opinión de Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, revertir la globalización financiera “equivaldría a convencer a 1,000 millones de personas de no usar Facebook”.
De todos modos, vale la pena analizar si los Estados Unidos podrían beneficiarse de un acuerdo de deuda de estilo más japonés.