Economía

Devastado estado venezolano espera ansioso a visitantes


El estado venezolano de Vargas, que fue casi borrado del mapa por una catástrofe natural en diciembre del año pasado, se preparaba el sábado a recibir como todos los años a los temporadistas del carnaval.
Vargas, de 1.497 kilometros cuadrados y situado en el litoral central de Venezuela, fue dañado severamente por aludes de lodo y rocas que se desprendieron de la montaña El Avila, 45 kilometros al norte de Caracas, la capital.
Sin embargo, para las autoridades de Vargas los escombros, las fallas en la vialidad y la contaminación de la gran mayoría de sus playas, no frenará el entusiasmo y la curiosidad de los temporadistas caraqueños y de otros estados que todos los años se vuelcan masivamente a sus aguas.
"Le vamos a demostrar a los organismos nacionales que están sumamente preocupados por el estado de las aguas, que esas aguas deben estar muchísimo menos contaminadas que en los años anteriores", dijo recientemente el gobernador de Vargas, Alfredo Laya.
Su gobernación invirtió unos 20 millones de bolívares, sólo para prepararse a recibir a los temporadistas.
Laya consideró que lo poco que puedan vender los restaurantes y comercios que quedaron en pie, ayudará a los bolsillos de los pobladores que se resistieron a abandonar la zona.
A pesar de que muchas de las vías sólo pueden ser transitadas por vehículos todo terreno, algunos no resisten con cierta melancolía regresar a su antiguo paraíso.
"Quiero ir, no me voy a bañar, sólo voy a tomar el sol y ver cómo está todo. A las playas aptas mi carro no llega", dijo Ricardo Manrique, esperando el sábado en una pequeña fila de automóviles que transitaban por la autopista que conduce desde Caracas a Vargas.
La Comisión Legislativa Nacional, que realiza las funciones del congreso, decretó que las playas de Vargas no son aptas para el uso de los turistas desde la tragedia ocurrida en diciembre.
Según el decreto, publicado en la Gaceta Oficial, donde se recogen las publicaciones legales del Estado, sólo cinco playas son seguras para los bañistas.
El ministerio del Ambiente ha dicho que las playas tienen una altísima contaminación bacteriana debido a la fractura de muchos drenajes y canalizaciones de las aguas residuales provenientes de las edificaciones.
Otro riesgo es la posibilidad de que se derramen productos químicos industriales almacenados en contenedores, que antes de la tragedia estaban depositados en el puerto de La Guaira, en Vargas.
Las violentas inundaciones, que causaron graves daños en todo el puerto, provocaron que los contenedores fueran expulsados de las arruinadas instalaciones y finalmente aparecieran enterrados a la orilla del mar, donde todavía están gran parte de ellos.
"Creo que la gente es consciente y a pesar de la convocatoria del gobernador Laya, no se ha visto una movilización masiva", dijo a Reuters el director nacional de la Defensa Civil, Angel Rangel.
"Por razones humanas y hasta de sentimientos, y por la inexistencia de los servicios básicos como el agua potable, estamos opuestos a que la gente vaya", agregó Rangel, aludiendo a las 50.000 personas que, según la Cruz Roja Internacional, podrían haber muerto en la tragedia, que dejó también unos 400.000 damnificados.


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101 años de Panamá América

 
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