Nueva York tiene su Greenwich Village. México y Colombia tienen una Zona Rosa, pero aquí el nombre podría tener resonancias equívocas. Florida tiene ahora su Miami Beach, con sus hoteles estilo art deco y sus resplandecientes discotecas y restaurantes. Sin embargo, Panamá no se queda atrás, en materia de atractivos turísticos dentro del perímetro del centro urbano.
Espontáneamente, en un arco del casco urbano que comprende desde Marbella hasta calle Uruguay, se ha agrupado un racimo de restaurantes cinco estrellas de comida francesa, italiana, española, parrillada argentina, y "delicatessen" internacionales, además de lugares nocturnos en donde bailar y franquicias internacionales de comida rápida y exótica para saciar gustos sofisticados y cosmopolitas.
El capítulo de Turismo de la Cámara de Comercio e Industrias estudia en estos momentos una iniciativa para declarar Zona Especial al conjunto de locales de comida y esparcimiento situados en el perímetro entre Marbella y calle Uruguay, comprendiendo también a locales emplazados en El Cangrejo, vía Argentina y Obarrio. No se llamaría Zona Rosa sino Zona Viva.
En la actualidad las largas filas de carros que pasan una y otra vez por la entrada de estos locales para verificar qué tan buena estará la noche, a nadie la da estrés.
Gente de un lado a otro, presumiendo sus atuendos "fashion" marcan asistencia en estos centros de popularidad. La rumba se parece cada día más -no en las mismas dimensiones- a las de Cancún en México, o Bogotá y Cartagena en Colombia.
La metamorfosis arquitectónica que han sufrido los viejos caserones, al convertirse en coloridos restaurantes dan la impresión de que en Panamá ya existe una "zona rosa" que ha nacido espontáneamente; pero que hoy un grupo de empresarios se propone organizar.
El concepto de "zona rosa" a cualquiera le causa escalofrío, advirtió Roberto Domínguez, miembro del capítulo de Turismo de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá. Sin embargo, aclaró que esa percepción de un centro de vida nocturna desenfrenada no tiene nada que ver con lo que pretende hacerse en el país.
Domínguez indicó que el propósito es convertir una zona en un producto que se pueda vender a nivel internacional como el centro de la diversión, y qué mejor lugar que uno ya desarrollado.
Esto se lograría si dejan de promover los negocios unitariamente y si se adoptan políticas comunitarias entre todos los empresarios del área. Por ello han decidido recomendar que se brinde una seguridad policial integral, de forma que se abaraten los costos y los sistemas de seguridad sean más eficientes para proteger a los turistas.
"Lo ideal sería formar una zona rosa como la de México, en donde se concentren los sitios turísticos y así se creen empleos directos, y se genere inversión con la garantía de que se creen nuevos incentivos", dijo Domínguez.
La idea original por el momento sería promover Marbella, calle Uruguay y vía Argentina como un todo y así de seguro los interesados verán allí el lugar perfecto para poner su nuevo local.
Además en estos lugares se incluirían centros de entretenimiento cultural en donde exista un espacio también para las familias.
Domínguez precisó que como el turismo de compras es uno de los fuertes en Panamá, se recomendará también que los almacenes extiendan su horario de atención al público.
Por el momento, nada está escrito en piedra. Apenas se empiezan a ejecutar los estudios de factibilidad, se ha convocado a los comerciantes y a los representantes de corregimiento para explicarles la logística del proyecto.
Quienes visitan todas las noches estas iluminadas calles y avenidas ignoran que se encuentran en medio del potencial turístico del centro de la ciudad, que atraerá a los amantes de la vida nocturna, la buena comida y la dolce vita de Panamá.