Cuando mi memoria hace una retrospectiva de la información fiscal del país, realmente me espanto. No tanto, por las cifras, sino por lo que hay detrás de ellas. Una maraña de números e incongruencias que muy pocos logran sentir como parte de algo que les afecte, pero que en realidad deja mucho que decir de la administración pública.
Quienes estaban al mando de las finanzas estatales en el gobierno de Mireya Mosoco, defendieron lo indefendible, al punto que hasta los medios tomaron parte de los regaños.
Que si los conceptos estaban mal utilizados, que si los periodistas eran unos desinformadores, y que los economistas independientes eran unos alarmistas.
Cuando las plumas desafiaban los cálculos o proyecciones estatales, recuerdo como si fuera hoy, cuando los "genios de las finanzas" aseguraban que era una campaña que con premeditación y alevosía atentaba contra la economía nacional. "No saben el daño que le hacen al país con esas estupideces".
"¿Por qué no se asesoran antes de informar cosas erradas?", eran las palabras que se escapaban del auricular de mi celular una y otra vez al día siguiente de cada publicación. Y por supuesto, en cada una de estas llamadas, no hubo una sola vez que los "genios" no repitieran el discurso: "alcanzaremos el crecimiento, no habrá déficit mayor del 2%, el gobierno esta creando empleos, nuestro sistema es un éxito".
Ahora resulta que el déficit es de 720 millones de dólares, si no se toman en cuenta los ingresos del Canal. La planilla es una espada de Damocles que en su total suma 190,000 empleados (permanentes y por contratos), según la Contraloría General de la República, y como si fuera poco, se investigan cuentas que desaparecieron misteriosamente del sistema de cómputo, pero ahora nadie dice nada.
¿Dónde están las autoridades que tanto nos ocupaban para refunfuñar o para cacarear las buenas nuevas de los mercados? ¿Dónde está el ministro de Economía que en los últimos meses nunca habló de déficit, porque según me cuentan mis colegas, de la noche a la mañana había variado el período en que se media?
Pareciera una reacción casi planeada de no atizar el fuego con declaraciones que limpien su buen nombre.
Sus celulares fueron desactivados y ahora la famosa grabación: "estimado cliente, Cable and Wireless o BellSouth le informa que el número marcado no está en servicio", es el impecable sonido que escapa de nuestros auriculares.
Hasta el momento, solo he podido hablar con uno de los "super amigos" y en catedrática explicación me dijo lo siguiente: "A las finanzas del Estado, las tienes ver como la invitación a una fiesta. Cuando tu sales, te arreglas, te secas el cabello, te vistes bien, te maquillas y te pones perfume. Bueno, de la misma manera funcionan las finanzas. Nosotros incluimos las cuentas del Canal porque este activo forma parte del país y nos ayuda a lucir mejor y mucho más sanos". ¿Hicieron maquillaje?, pregunté. Por supuesto, nunca me respondió.
Lo de las cuentas que ahora no aparecen fue un fantasma ignorado en nuestra conversación (no declaración), así como un sinnúmero de necias preguntas. Ahora me pregunto, a dónde están los desaparecidos, cada vez que los trae el pensamiento?