Para que este sueño continue siendo una realidad, 25 empresas contribuyen a mantenerlo. Unas realizan donaciones en dinero o especies, y otras utilizan los servicios que ofrece.
Sheila Sánchez, directora ejecutiva de la Asociación Panameña de Industrias de Buena Voluntad, aseguró que no es fácil encontrar empresas que apoyen y confíen en el recurso humano con algún tipo de discapacidad, aunque da gracias a Dios de que año tras año está realidad cambia positivamente.
En estos momentos existen asociaciones que brindan ayuda en la capacitación profesionalmente de jóvenes y adultos con limitaciones físicas o mentales.
El presupuesto anual de la entidad es de un millón de dólares, que se utiliza en los talleres y las capacitaciones.
Actualmente más de 300 personas con algún tipo de discapacidad laboran satisfactoriamente en este lugar, realizando trabajos técnicos y de oficina.
Panamá cuenta con una población de más de 52 mil personas con discapacidad, que día a día luchan por la aceptación total de la sociedad.
Un empresario consultado, que prefirió el anonimato, indicó que las personas con discapacidad son altamente productivas y responsables, por lo que son una garantía para las labores empresariales.
Se consultó a la mayoría de las empresas que apoyan esta actividad, pero prefirieron no hacer comentarios al respecto.
En 1999 se creó la Ley No.42 de 27 de agosto, reglamentada por el Decreto Ejecutivo 88 de 12 de noviembre de 2002, que señala que en las empresas con 50 trabajadores o más se debe contratar un 2% de personas discapacitadas, legislación que no se cumple.
La Ley 42 de 27 de agosto de 1999, reglamentada por el Decreto Ejecutivo 88 de 12 de noviembre de 2002, señala que en las empresas con 50 trabajadores o más se debe contratar 2% de personas discapacitadas.
Pocas cumplen con esta disposición.