El modelo de crecimiento impulsado por el consumo en Brasil, que fue un imán para la inversión en el último decenio, está mostrando signos de agotamiento en tanto la industria vacila y la economía tiene dificultades para reactivarse luego de haber experimentado una desaceleración el año pasado.
Se prevé que un informe del Gobierno mostrará que el producto interno bruto creció 0.5% en el primer trimestre, según la media de estimaciones en un sondeo de Bloomberg.
Si bien suponen que ese ritmo se acelerará, los economistas pronostican que la segunda economía en desarrollo más grande después de China crecerá menos de 3% por segundo año consecutivo en 2012, por detrás del resto de América Latina.
La demanda del consumidor impulsada por la expansión del crédito, una estrategia que fue llevada adelante por dos presidentes sucesivos, vacila pese a que el Gobierno baja los impuestos y disminuye los costos de endeudamiento para sostener el gasto de los 40 millones de brasileños que salieron de la pobreza entre 2003-2011.
Las ventas minoristas apenas subieron en febrero y marzo, mientras que las ventas de vehículos cayeron 11% en abril en la medida que la tasa de incumplimiento de pago entre consumidores creció.