El gobierno de China intenta limitar un crecimiento excesivo de la economía que pueda inflar una burbuja de precios, pero una reducción drástica de su actividad amenazaría las exportaciones de materias primas de América Latina.
Con una inversión del 43 % del Producto Interior Bruto (PIB) en el año, hasta marzo y un aumento del crédito bancario del 21% del PIB, las cifras muestran que la economía china está expandiéndose a un ritmo no sostenible, según los expertos.
El crecimiento oficial chino fue del 9.7% en el mismo período, aunque algunos economistas calculan que podría haberse acercado más al 13%.
Uno de los lugares donde esta actividad febril se pone de manifiesto es Shanghai, que en los últimos 20 años se ha transformado de una ciudad decadente en un campo de rascacielos.
Los precios de los inmuebles subieron en la capital comercial de China un 28% en el año que terminó en marzo, mientras, que a nivel nacional se incrementaron un 8%.
El gobierno chino reconoce que tiene que frenar la actividad económica para evitar la inflación y la inversión excesiva que resulte en fábricas cuyo productos no se necesitan y edificios que quedan vacíos.
Pekín anunció controles más estrictos en inversiones y precios, así como restricciones al uso de créditos de las empresas estatales.