Las principales economías de América del Sur entusiasmaron el domingo a las compañías multinacionales y a los inversores internacionales en la sesión inaugural de un foro de representantes de distintos gobiernos de América Latina y empresarios de todo el mundo que se celebra en Brasil.
En el encuentro, organizado por el Foro Económico Mundial, los participantes demostraron unos planes sólidos de convergencia económica, y expusieron los detalles de su reciente acuerdo regional para la industria del automóvil.
También explicaron el estado en que se encuentran las negociaciones para un pacto regional que prevé el derribo de las barreras arancelarias a partir del próximo mes de junio con el objetivo de impulsar el crecimiento del Mercosur, el tercer bloque comercial más grande del mundo.
Empresarios en busca de oportunidades de negocios y posibilidades de inversión, así como expertos y líderes de la política y de la economía participan en las jornadas, que reúnen hasta el martes en Río de Janeiro a unos 600 participantes, y que coinciden con un cambio en el escenario económico latinoamericano, después de dos años de recesión por los efectos de las crisis en Asia y Rusia, así como por la llegada de nuevos gobiernos en Argentina, Brasil y Uruguay. El encuentro será "una oportunidad para que dirigentes empresariales e
inversores extranjeros discutan los programas económicos y planes de reforma de las nuevas administraciones de estos países", según los documentos preliminares de la reunión.
La competitividad de los países que forman el Mercosur surgió como uno de los temas clave al abrirse una amplia discusión sobre las perspectivas del bloque comercial como eje para la integración de América Latina y su futuro
ante los grandes bloques económicos mundiales. Salvo Chile, ninguno de los otros miembros del grupo figura en la primera mitad de los 59 países escogidos por un estudio sobre competitividad económica elaborado bajo auspicios del Foro Económico Mundial. Brasil, el líder industrial del bloque, aparece en el lugar 51; Argentina está en
el 42. Chile está adelante de todo el bloque, en el lugar 21. Los otros miembros del bloque son Uruguay y Paraguay. Bolivia, al igual que Chile, es miembro asociado y aparece en la posición 55. La primera corresponde a Singapur, seguido por Estados Unidos, y la última (59) a Rusia.
Entre los participantes en la reunión de Río de Janeiro figuran el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, y el de la Corporación Andina de Fomento, Enrique García. La presencia de García ilustra el interés de la comunidad andina de establecer acuerdos con Mercosur que lleven a la unión de los dos bloques y a la conformación de un bloque común sudamericano. La Corporación Andina está formada por
Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. El interés por medir las perspectivas de Mercosur es mayor, un año después de la devaluación del real brasileño y los síntomas de recuperación del crecimiento del país.
En medio de las dificultades económicas que afectaron a América Latina en los últimos dos años, el Mercosur sufrió una serie de turbulencias internas, en especial luego de la devaluación monetaria en Brasil, que encareció la
compra de productos de sus socios y abarató sus exportaciones. Los efectos de la devaluación se reflejaron en medidas proteccionistas dictadas por Argentina que provocaron el rechazo brasileño, lo que generó un clima de tensiones entre los principales socios del Mercosur.
Sin embargo, en los comienzos del 2000, Argentina y Brasil lograron destrabar las negociaciones para renovar el régimen automotriz del Mercosur, que representa 20 por ciento del comercio del bloque, mientras que la semana pasada, Paraguay y Uruguay adhirieron al tratado. Según los organizadores del foro, ese avance es una señal que ayudará a restaurar la confianza de los inversores extranjeros en la región.
De especial interés para los asistentes es también la disposición del nuevo Gobierno chileno, encabezado por el socialista Ricardo Lagos, de lograr la plena incorporación al Mercosur. Chile y Bolivia participan actualmente como miembros asociados de la unión aduanera, conformada por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El principal obstáculo para la incorporación plena de Santiago es la diferencia de tarifas, que en Chile son menores a las del bloque comercial del Cono Sur.
Durante los tres días de discusiones, los asistentes discutirán también el uso de nuevas tecnologías en la educación, el fortalecimiento de los sistemas de finanzas y banca, y la necesidad de una convergencia macroeconómica del Mercosur.