Dentro de poco, Irán estará disponible para hacer negocios. Esto significa un aumento del petróleo exportado, pero también un aumento de las importaciones, desde aviones hasta autos, con fabricantes asiáticos entre los más beneficiados.
Los autos, por ejemplo. Seguramente, los iraníes agotarán los autos asiáticos que dejaron de ser vendidos en el país hace 36 años, cuando la Revolución Islámica eliminó lo que entonces era el mayor mercado automotriz de Oriente Medio.
El país compró 1 millón de unidades antes de que se impusieran las sanciones, de acuerdo con Anna-Marie Baisden, jefa de análisis automotriz en BMI Research de Londres.
“Es una oportunidad fantástica para las automotrices asiáticas”, dijo sobre el inminente fin de las restricciones. “Hay un cierto apetito por las marcas extranjeras de buena calidad”.
Y no solo Toyota y Hyundai se beneficiarán. La Asociación de Comercio Internacional de Corea estima que el mercado de la construcción de Irán se expandirá de $88,700 millones en 2013 a $154,400 millones en 2016.
Corea del Sur impulsará las ventas de productos de acero, petroquímicas y maquinarias en tanto la República Islámica reconstruye su desmoronada infraestructura, de acuerdo con la asociación. También espera exportar autopartes, teléfonos móviles, refrigeradores y otros electrodomésticos.
El mayor socio comercial de Irán el año pasado fue China, que no sufrió las sanciones a las compras de petróleo del país, seguido por los Emiratos Árabes Unidos, cuya proximidad a la República Islámica permitió el fácil acceso a los iraníes que buscaban comprar bienes.
Cifras
154,400 millones de dólares se expandirá el mercado de la construcción según estimaciones.
36 años que los autos asiáticos dejaron de ser vendidos en el país.