¿Por qué nuestra agricultura está atrasada y rezagada?
Las actividades agropecuarias requieren, por su incidencia en la seguridad alimentaria de los países y el bienestar de la población, la aplicación de estrategias y políticas que garanticen el acceso a los alimentos, el mejoramiento de las condiciones de vida de los pobladores del medio rural, la existencia de productos agropecuarios de calidad y en condiciones de sanidad para el consumo humano y la creación de riqueza que contribuya al desarrollo integral del país.
En el 2008 el sector agrícola (agricultura, ganadería, caza y silvicultura) representó solo el 3.86% del PIB, una cifra ínfima para la economía.
Esto refleja que en los últimos años ha sucedido una diversidad de problemas, tales como: Bajo desarrollo de la competitividad; alta concentración de pobreza y pobreza extrema en el campo; incremento en la compra de alimentos al exterior (contingentes extraordinarios) que genera déficit en la balanza comercial alimentaria; baja productividad; alta dependencia de los subsidios.
Esta situación de atraso a pesar del alto potencial, genera consecuencias lógicas como el empobrecimiento de la población rural y un crecimiento constante de la importación que amenaza a los agricultores. Ante esta dualidad, se deben definir objetivos para definir una política agropecuaria nacional e integral. Que se caracterice por un incremento de la producción, la productividad y la rentabilidad de las actividades agropecuarias.