El Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) constituye un desafío para que Brasil busque ampliar sus mercados, pero no debe ser visto como un purgatorio, afirmó ayer el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso.
"Tenemos delante de nosotros el desafío del ALCA. Para algunos, es el infierno, para otros es el cielo. Para nosotros no es ni una cosa ni otra, pero tampoco es un purgatorio. Es una cosa definitiva en el camino para ampliar los mercados de forma ecuánime", dijo Cardoso.
Cardoso expresó que en su visión la globalización debe tener un cariz humanista "y en beneficio de todos, de forma universal". Por ello expresó su confianza en que el gobierno del presidente electo, Luiz Inacio Lula da Silva, mantendrá el "espíritu constructivo" en las negociaciones "siempre en defensa de los intereses nacionales".
El pasado 1 de noviembre, Brasil y Estados Unidos asumieron la copresidencia del proceso para la implementación del ALCA, a pesar de las francas divergencias entre ambos países sobre temas de comercio, en especial en lo que se refiere a las barreras, tarifarias o no.
El pasado septiembre, más de 10 millones de brasileños dijeron no al ALCA en un plebiscito organizado por la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra y decenas de otras organizaciones no gubernamentales y sindicatos.