La farsa que durante estos días nos brindó el Dios Momo quedó atrás. El eco de la murga se esfumó, y con ella el retumbar de los fuegos artificiales con sus luces multicolores .
Ahora viene el otro Carnaval, el que nunca pasa de moda, el de la realidad.
El Carnaval del alto costo de la canasta básica de alimentos, del combustible, del vergonzoso sistema de transporte público, de la inseguridad, de la inoperante justicia, de los viajes del llamado “muñeco que pasea”, de los políticos besando niños, en fin, el verdadero Carnaval panameño.
En este Carnaval pasa de todo y no pasa nada.
Lo único bueno de este nuevo Carnaval es que el país sigue su marcha, siempre apuntando hacia mejores horizontes, aunque este no sea disfrutado por muchos.
Para este año, afirman los economistas, Panamá debe seguir su acelerado crecimiento, aunque hacen la observación de que esto dependerá de que se mantengan las buenas condiciones favorables que hasta el momento se han dado.
Por ejemplo, los analistas de la firma Deloitte sostienen que el país se verá favorecido si la inminente recesión en Estados Unidos no se prolonga, y si América Latina logra mantener el dinamismo de sus exportaciones.
Estos economistas estiman un crecimiento del Producto Interno Bruto de 8,5% a 9%, lo que definitivamente establecería el sexto año consecutivo de un crecimiento económico cada vez más afianzado. Mientras esto ocurre, seguiremos disfrutando del Dios Momo.