El 2011 comenzó con grandes proyecciones de crecimiento económico para Panamá y estas previsiones se convirtieron en uno de los temas preferidos del Gobierno, sin embargo no contaban con que se desataría un conflicto en Libia que dispararía el crudo por arriba de los $100 y que ahora también la inflación registraría un ascenso mayor al estimado.
El precio del crudo en los mercados internacionales ha provocado toda una cadena de aumentos en el país que han permeado la canasta básica, los combustibles y el pasaje del transporte colectivo y selectivo, esto cambia el panorama y las autoridades ya están previendo una inflación de hasta 4.5%, mientras los economistas la calculan entre 5% y 7%.
La política del Gobierno ha sido otorgar subsidios que este año podrían sumar unos $800 millones.
Es cierto, los subsidios ayudan, pero no pueden convertirse en la divina pomada para cada alza, porque cada vez que se asigna uno se sacrifica un proyecto social. Lo que se necesita es incentivar la producción, cumplir en un tiempo responsable con la Cadena de Frío y frenar la especulación. Es el momento en que se debe sentir el cambio, y aunque se entiende el efecto de los problemas externos, el Gobierno tiene el deber de encontrar soluciones.