El euro cumplió ayer 10 años estabilizado y en muy buena forma, pese al caos generado por la crisis financiera, que ha llevado a algunos miembros de la Unión Europea (UE) a replantearse entrar en el Club.
Eslovaquia introdujo ayer el euro, que comenzó a utilizarse en las transacciones electrónicas en los mercados de capitales internacionales a partir del 1 de enero de 1999 (en realidad el 4 de enero porque éste fue el primer día laborable en 1999).
A partir de ese momento, unos 300 millones de personas pudieron operar en la zona del euro con una divisa propia.
Los miembros del Club fueron inicialmente 11: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal.
En 2001 se unió Grecia; en 2007, Eslovenia; en 2008 lo hicieron Malta y Chipre, y en 2009 lo hace Eslovaquia.
Para poder adoptar el euro todos los países tuvieron que cumplir los criterios de convergencia de inflación, déficit presupuestario y estabilidad de tipo de cambio con sus divisas nacionales, los llamados criterios de Maastricht.
La introducción física del euro, es decir la llegada de los billetes y monedas de euro a las carteras y los bolsillos de los ciudadanos, se produjo con posterioridad el 1 de enero de 2002.
El euro comenzó su andadura a un tipo de cambio de 1,17 dólares, 0,71 libras y 133,20 yenes.
Desde entonces, la divisa europea se ha apreciado un 19% frente al billete verde y casi ha alcanzado la paridad con la libra esterlina con una cotización máxima histórica de 0,98 libras el pasado 30 de diciembre.
El euro cayó a su mínimo histórico frente al dólar el 25 de octubre de 2000 en 0,83 dólares y batió su récord el 15 de julio de 2008 por encima de 1,60 dólares.
El euro fue la guinda de un largo proceso de más de diez años para gestar la Unión Económica y Monetaria europea y supuso un paso enorme en la integración económica de la UE.
La entrada en vigor del euro supuso también la mayor cesión de soberanía desde la creación del mercado común europeo.
Por aquel entonces, el comisario europeo de Finanzas era, Yves-Thibault de Silguy, dijo que "Europa tendrá una moneda única por primera vez desde la caída del Imperio Romano".