1. Una organización con una estructura simple. Las estructuras y los sistemas básicos de las compañías exitosas son simples y horizontales. La alta gerencia es reducida y se contrata servicios externos (Outsourcing), para muchas de las tareas consideradas no especializadas y esenciales para el negocio.
2. Disposición para la acción. Actuar ante todo, ya que el éxito no pasa por lo que decimos sino por lo que hacemos. Aunque las compañías pueden ser analíticas en su enfoque para la toma de decisiones, no deben estar paralizadas por este hecho, hay que actuar.
3. Acercamiento al cliente. Las compañías aprenden de sus clientes. Se obtienen sugerencias para lograr un mejor servicio y mejores ideas para optimizar los productos, adecuándose a las expectativas de clientes cada vez más exigentes.
4. El recurso humano es la herramienta más importante. Considerar a los trabajadores como la herramienta más importante de una organización. No alentar antagonismos laborales, empresa versus ellos. Se debe considerar a los trabajadores "como una fuente de ideas, no solamente como un par de manos". Una política de incentivos para quienes aporten soluciones a problemas y mayor eficiencia del negocio es un factor clave.
5. Sobre todo, nunca rendirse. La única vez en que uno habrá fracasado será cuando deje de intentarlo. Sólo los perdedores abandonan, los ganadores siguen adelante, así que haga lo que se haga, nunca rendirse. Aquí el noveno mandamiento de Byrom: "Asegúrese de cometer un número razonable de errores antes de estrenar el éxito".