Los jefes de Estado y Gobierno de los siete países más industrializados del mundo y Rusia (G8) adoptaron ayer sábado, la "Carta de Okinawa sobre la Sociedad de Información Global".
Un documento que reconoce la importancia de las tecnologías de la información (TI) y su capacidad para la mejora de la calidad de vida y crecimiento económico futuro.
Los dirigentes del G8 se comprometieron en la segunda jornada de su cumbre anual a tomar medidas para facilitar que los beneficios de las revolucionarias tecnologías de la información lleguen a todo el mundo.
La "Carta" incluye los principios y reglas generales que deben tenerse en cuenta para evitar que la llamada "brecha digital", que separa a los países que tienen acceso a tales tecnologías y los que no disponen de ellas, crezca y llegue a ser un punto de fricciones.
La declaración comienza reconociendo que "las tecnologías de la información son unas de las fuerzas más potentes en la configuración del siglo XXI", cuyos efectos influirán en el estilo de vida, educación y trabajo de la gente, y en las relaciones entre los gobiernos y la sociedad civil.
El G8 refleja en el documento la necesidad de contar con la iniciativa del sector privado para sacar las TI adelante, y por ello se muestra a favor de liberalizar los servicios de los operadores telefónicos.
Asimismo, abordan muy básicamente la cuestión de la aplicación de impuestos al comercio electrónico, uno de los aspectos más prometedores de las TI en el que EEUU y la UE disienten, a la vez que se resalta la necesidad de aumentar la seguridad de los sistemas y la protección de los usuarios.
Los dirigentes del club de los Ocho crearon un grupo de trabajo, que apodaron la "Dot Force" para que profundice en la problemática que rodea las TI y que abarcará la comunicación por las autopista informativas como Internet, y presente un informe para la próxima cumbre del G8 que se celebrará el año que viene en Génova (Italia).