Groenink era partidario de fusionar el banco holandés con el británico Barclays, que finalmente retiró la semana pasada su oferta, sustancialmente inferior a la del consorcio.
ABN tiene que pagar a Barclays una indemnización de 200 millones de euros por no haber prosperado su fusión, que ambas entidades acordaron el pasado abril.
"No sabemos todavía si se necesita más o menos regulación. Es prematuro apresarnos a emitir un juicio", comentó el economista jefe del FMI, quien sí tuvo un consejo para los países emergentes, a los que pidió "control fiscal".
Al contrario que en otras crisis, el capital ha seguido entrando en esos mercados, pese a ser considerados de riesgo, con lo que "no hay señales de una contracción del crédito" allí, explicó.
La caída drástica de la bolsa en agosto y septiembre pasado por el temor a los efectos de una contracción del crédito demuestran, a juicio de Johnson que es un "error" asumir que los buenos tiempos durarán de forma indefinida.
Recomiendan a los gobiernos prepararse para las turbulencias y no esperar a ver señales de peligro.