El presidente del fabricante japonés Toyota, Akio Toyoda, pidió ayer perdón por las revisiones de millones de sus vehículos en todo el mundo y aseguró que sus coches son “seguros”, en su primera aparición pública tras el estallido de la crisis.
Semanas después de que el primer fabricante mundial se haya abocado a su peor crisis de imagen en 70 años de historia, Toyoda convocó una multitudinaria rueda de prensa en Nagoya (centro de Japón) para ofrecer su primera evaluación de los posibles fallos de seguridad de una compañía que, durante años, ha sido aplaudida por su apuesta por la calidad.
“Pido perdón, de forma sincera, por causar problemas a muchos de nuestros clientes durante las revisiones de muchos modelos en muchas regiones”, dijo un cariacontecido Toyoda, nieto del fundador de Toyota y que asumió su puesto en junio pasado, en plena expansión mundial de la firma nipona.