Cien años después que el primer Aston viese la luz, estamos frente a la máquina de gran producción más poderosa que nunca haya salido de la factoría de Gaydon.
El Aston Martin Vantage V12 S no necesita más credenciales que las de sus números frente al banco de potencia o delante del cronómetro: 573 caballos y 328 kilómetros por hora (km/h) de velocidad máxima le sitúan en el olimpo de uno de los sellos con más prestigio en el ámbito de los superdeportivos.

El responsable no puede ser otro que el bloque de 12 cilindros en V que se esconde bajo la tapa del motor, abrazado por barras de refuerzo para el chasis. Se trata de una revisión de la unidad que montaba el V12 Vantage anterior con un sistema totalmente variable de apertura y cierre de las válvulas de admisión y escape, una cámara de combustión mejorada y una nueva bomba de combustible. Así se incrementa la potencia de 517 a 573 CV y el par motor, de 570 a 620 Nm.
Este vehículo alcanza los 100 km/h en 3.9 segundos y puede lograr una velocidad máxima de 328 km/h. La potencia máxima solo está disponible a 6,750 revoluciones por minutos (rpm) y el par máximo llega a 5,750 rpm. Este propulsor va asociado a la transmisión manual robotizada de 7 velocidades ‘Sportshift III AMT’, una caja que opera de forma violenta y decidida. Rápidamente, sí, pero con evidentes interrupciones del flujo de potencia y con incómodas sacudidas, principal defecto de este no va más de Aston Martin.

También se pueden seleccionar los cambios a través de las levas ubicadas tras el volante, pero aun así, la marca aconseja aliviar la presión en el acelerador para que se engranen las marchas con más suavidad.
El chasis del V12 Vantage S es un monocasco de aluminio, material que se emplea en otros elementos del esqueleto (puertas, techo, capó…) y que se combina con los paneles laterales delanteros.
Los frenos carbono-cerámicos también contribuyen a aligerar el conjunto, además de ofrecer un poder de detención digno del rendimiento del motor.
En el habitáculo, la elegancia se mezcla con marcas de deportividad. Por ejemplo, los asientos deportivos de construcción ligera, que sujetan como un guante.
Con 300 litros, el volumen del maletero es más generoso que el de algunos rivales como, por ejemplo, Audi R8, Ferrari 458 o Lamborghini Gallardo. Cuenta además con un volante ajustable y cubierto con alcántara que comienza a filtrar su filosofía de deportivo puro y duro.
Sin duda, el Vantage V12 S es una buena opción para aquellas personas amantes de la velocidad y la adrenalina a su máxima expresión.