En los casi 10,000 kilómetros que van del Río Bravo al norte de México hasta los confines del continente en el Cabo de Hornos, oscilan los precios, los salarios y el poder adquisitivo en las 21 naciones latinoamericanas. Pero una queja común recorre la columna vertebral del continente: el dinero no alcanza, los sueldos son insuficientes, el costo de vida es abrumador.
La mayoría de los latinoamericanos se queja por los precios altos y los sueldos bajos.
``La plata no alcanza para nada"", dice el obrero José Toscano en Ecuador. Para doña Margarita, una vendedora callejera de Bolivia que no da más que su primer nombre, "aquí hay de todo para comprar pero lo que falta es la plata"". En tanto, Norma Pérez, una estudiante universitaria en Honduras, se queja de que "los sueldos se mantienen estáticos pero las cosas suben y suben... y nadie detiene sus costos"".
Azcual Rojas, un analista de sistemas en Venezuela, comenta que "la gente lo que anda es llorando por falta de trabajo, y los que tienen un empleo ganan muy poco para vivir. Aquí todo lo que hacemos es sobrevivir"".
Hasta quienes admiten cierta mejoría tienen sus motivos de queja. `"Como país, estamos mucho mejor que antes"", admitió el lechero chileno Héctor Contreras. `"Pero todavía hay mucha hambre aquí"". Dania Torres, una universitaria panameña, dice que "hay cosas que están baratas como la ropa y los cosméticos, pero la comida está cara y los salarios son muy pobres"".
Y el taxista dominicano Alexis Gutiérrez afirma que "los precios han bajado, pero no como uno esperaba, porque yo ando en la calle trabajando y con lo que gano no puedo comprarme nada, sólo da para la comida del día"".
Los argentinos, que hace más de medio siglo podían vanagloriarse de tener la séptima u octava economía del mundo, hacen malabarismos para sobrevivir con un salario promedio de 200 dólares, muy inferior al de Chile y menor al de la mayoría de los países centroamericanos. Siempre acostumbrados a quejarse del costo de la vida, ahora lo hacen con fundamento. Uno de ellos, el empleado administrativo Fernando de Quevedo, dijo que lo peor ha sido que "perdí la capacidad de ahorrar"".
El Salvador concretó el sueño que no se pudo dar el ex presidente argentino Carlos Menem de dolarizar su economía. Pero el ingeniero salvadoreño Jorge Alberto Jovel se queja de que `"todo subió con la dolarización.
Haití, el país más pobre del Continente, suma a sus penurias las de sufrir algunos de los precios más caros. Además de las neveras, entre las más costosas del Continente, debe pagar el tercer precio más caro después de Guatemala y Brasil por un televisor mediano (305 dólares), también el segundo más alto después de Venezuela por un traje de hombre (305 dólares).
Ver lista de precios en la página A10 del diario impreso.
Elevados precios y poco dinero
¿Cuánto cuesta vivir en Latinoamérica? ¿Con qué precios se topa un ama de casa que va al mercado a comprar leche? ¿Y el estudiante que quiere ir al cine o la oficinista que necesita comprar gasolina?