El Gobierno estadounidense ha enviado una nota de protesta al británico por un nuevo impuesto que pretende cobrar el Reino Unido a las aerolíneas que operan desde su territorio.
Según la nota, Washington está "muy preocupado por la propuesta" del Gobierno y podría entablar incluso acciones legales, publica ayer el diario británico The Daily Telegraph.
Londres proyecta un aumento adicional del impuesto que pagan las aerolíneas para generar de esa manera 520 millones de libras (655 millones de euros) de ingresos suplementarios al año para Hacienda.
Las aerolíneas, que tienen cada vez más dificultades por el fuerte incremento del precio del combustible, han calculado que la tasa por pasajero en los vuelos de largo recorrido subirá a partir del próximo año de las 40 libras (50 euros) actuales a unas 100 libras (126 euros). El impuesto que el Estado quiere cobrar a las líneas aéreas se repercutirá en el precio del billete, señala el periódico.
La nota de protesta se produce en vísperas de la visita del presidente de EE.UU., George W. Bush, a la capital británica e Irlanda del Norte.
En sus seis páginas se rechazan uno a uno los argumentos utilizados por el ministro británico.