La industria del vino en California intenta reinventarse a sí misma ante varias temporadas de alta producción y un mercado cada vez más exigente.
Atrás quedaron los días en que los consumidores estadounidenses se dividían exclusivamente entre aquellos que se contentaban con traer a la mesa una botella de cinco dólares, sin tomar en cuenta la calidad y los que se preciaban de coleccionar botellas que superaban los 200 dólares.
En los últimos diez años, los estadounidenses han adquirido rápidamente el ritual de traer un buen vino a la mesa, lo que ha forzado a los viñedos de California, que produce 92% del vino en EU, a repensar sus estrategias de mercado y competir con vinos de calidad.