El Gobierno australiano anunció ayer un impuesto de 23 dólares locales ($24.7 dólares o 17.3 euros) por tonelada de dióxido de carbono para luchar contra el cambio climático.
“Como nación, necesitamos ponerle un precio al carbono y crear un futuro con energía limpia”, dijo la primera ministra australiana, Julia Gillard, al anunciar el plan del Ejecutivo, que cuenta con el apoyo necesario para que sea aprobado en el Parlamento.
La medida, que entrará en vigor a partir del 1 de julio del 2012, afectará a unas 500 empresas contaminadoras, principalmente del sector eléctrico, minero y de la energía.