Economía

Emprendedores se toman las calles para invertir

Decenas de personas tuvieron fe en la actividad económica que se generaría en torno a las fiestas conmemorativas al 3 y 4 de Noviembre y apostaron a ganar ofertando artículos de utilidad.


Aquel que piensa que el panameño sólo es entusiasta para las fiestas carnestolendas está equivocado, pues estos días son aprovechados por diversas personas para invertir sus ahorros y lograr hacerse de un capital extra; o en otros casos, invertir más en sus propios negocios.

Es el caso de los vendedores ambulantes que recorrieron las dos rutas de los desfiles patrios, Casco Viejo y Vía España, con sus inversiones en el hombro; mientras que otros apostaron un poco más en grande y alquilaron un espacio definido al Municipio de Panamá para montar su emprendimiento.

Todo depende de la maña, expresaron los negociantes en las calles. Desde interioranos que fabricaron cientos de artículos especiales para estas fiestas y los trajeron a la ciudad, hasta microempresarios dedicados al trabajo de la cocina, y los hombres que peso a peso se ganan la vida con la venta de sodas o agua. Las historias son diversas, el empuje sobraba.

 

La ruta de la venta a pie

Con menos impuestos encima pero sin la facilidad de tener un punto logístico para almacenar, organizarse y descansar, los vendedores de a pie son la envidia de los que venden en las rutas de los desfiles patrios.

En realidad pagan un promedio de 5 dólares en impuestos y si manipulan alimentos deben portar su carné de salud vigente. Ellos contaban con la facilidad de moverse entre la gente, factor importante cuando llueve, y el comprador lo que menos desea es moverse.

 

Fue así como Camilo Rodríguez apostó los $30 que tenía extra en su bolsillo, y en poco menos de dos horas ya había colocado siete docenas de paraguas, a $3 cada uno lo que representó un ingreso de $252 para él.

Quitándole la inversión, Rodríguez irá a su casa con cerca de $170 y saldrá triunfante de su experiencia empresarial, tomando partida del consejo que dicta vender siempre el producto que se necesita; en su caso, el aguacero del 3 de Noviembre representó su gloria.

Otros apostaron por más cosas, como Julio y Eduardo Pitty, oriundos de Chiriquí. Como hermanos tomaron fuerza del negocio de la familia, la talabartería.

 

En su taller, los Pitty construyeron alrededor de 900 banquitos de madera, los que venderían por primera vez en la capital, pues regularmente los ofertan en Chiriquí.

Con fe calculan que invirtieron un promedio de $1,000 y esperan vender cada unidad a un mínimo de $3. Así doblarían en ganancias lo invertido.

Al momento de la entrevista, los Pitty habían contratado a siete vendedores, los que ganarían cerca de $12 colocando los banquitos, todos en la ruta de los vendedores de a pie, el Casco Viejo, mientras que en Vía España la realidad era otra.

 

Más impuestos y no tanta seguridad.

En la Vía España, el espíritu entre los emprendedores no era tan elevado. La lluvia del 3 de Noviembre sí apaciguaba las esperanzas de obtener de vuelta su inversión.

En promedio, cada kiosco instalado en la Vía España, ruta en la que predominan estos espacios, invierte un margen de 200 a 400 dólares, ya sea que vendan bebidas o comidas, o ambos. Ahí se incluyen 30 dólares de impuestos.

De entre ellos, Amparo y su esposo Fernando Rojas se aventuraron por primera vez a la venta de comidas en fiestas patrias.

Los Rojas no son neófitos en el negocio de la comida, en realidad su sustento diario es una pequeña empresa de empanadas que ambos manejan.

Por lo tanto, tenían los implementos de cocina necesarios para colocar su espacio de venta, no obstante, consideran que la competencia de los vendedores de a pie, es demasiado fuerte.

“Pagan menos impuestos que nosotros y venden los mismo, es muy duro entonces”, nos indicó Amparo. Su esposo tiene fe de que con un solo día de sol la gente se volteé a las calles a disfrutar y a comprar.

Solo esto se necesita en Vía España, indicó Nidia Valdez, luego de 10 años de dedicarse a este comercio, en el mismo sitio.

En días de semana, Valdez es funcionaria pública junto con su hija, reunieron $200 para invertir en su negocio de venta de bebidas y chorizos. “Con un solo día de sol vendemos todos”, afirmó. Hoy se verá cómo les fue.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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