Los empresarios alemanes pidieron ayer a los sindicatos "moderación" en sus reivindicaciones salariales para el próximo año y criticaron la política económica del Gobierno roji-verde del canciller socialdemócrata Gerhard Schroeder.
"El Gobierno sigue sin entender que el mercado de trabajo necesita con urgencia un balón de oxígeno", dijo el presidente de la Confederación alemana de Empresarios, Dieter Hundt, al inaugurar ayer, en Berlín la asamblea anual de la patronal.
Hundt recordó que el mercado laboral alemán está sujeto a una regulación excesiva, hay poca movilidad de trabajadores y la contratación sigue siendo la más cara de Europa.
"Es inconcebible pensar que con este cuadro desfavorable es posible crear puestos de trabajo, como pide el canciller", agregó Hundt, quien ayer fue reelegido en votación secreta para un nuevo mandato de dos años al frente de la confederación empresarial.
El empresario responsabilizó al Ejecutivo roji-verde de la evolución negativa que experimenta la economía alemana y del rebrote del desempleo en los últimos meses, pues "el origen de esos males está en una política desafortunada y no en los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington", sostuvo.
"Las consecuencias económicas de esos atentados están ahí, pero los males de la economía alemana son anteriores", agregó.
La presidenta de la opositora Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, afirmó en ese acto con los empresarios que su partido "corregirá la política económica y de trabajo del actual Gobierno si gana las elecciones generales", previstas para septiembre de 2002.
El presidente de la patronal mantuvo la crítica al Gobierno durante todo su discurso e incluso cuestionó las reformas impulsadas por el Ejecutivo en el ámbito de la salud, donde el gran peso lo sigue cargando el Estado. "Esa reforma será la ruina de la seguridad social en Alemania" dijo Hundt.
Hundt se refirió después a las centrales sindicales para pedirles responsabilidad en estos momentos de coyuntura desfavorable e instó a moderar sus reivindicaciones en las negociaciones del próximo año.
"Ha llegado la hora de pactar convenios sensatos y, sobre todo, de larga duración, pues eso permitirá a los empresarios hacer planes a largo plazo y reorganizar plantillas", propuso Hundt.
Desde Fráncfort, el portavoz del sindicato IG Metall, Claus Eilrich, rechazó poco después esa propuesta y adelantó que su sindicato, que representa a unos 3.6 millones de trabajadores, acudirá a la próxima negociación salarial con una demanda muy clara: "una subida efectiva de salarios".
Por su parte, el presidente de la Confederación Alemana según las últimas previsiones económicas del ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, la economía alemana crecerá este año un 0.75% y un 1.5% el próximo.
Schulte, que participa en el congreso que reúne en Nüremberg a los socialdemócratas alemanes, con el canciller Schroeder a la cabeza, lamentó asimismo la parálisis que parece aquejar a sus compañeros ideológicos del Gobierno en materia de empleo.
"Hasta la fecha, no han hecho nada para reducir las horas extras con las que se suplen puestos de trabajo", dijo el sindicalista, que calificó de "escándalo" una cifra de desempleo que actualmente se sitúa en torno a los 4 millones.
Una de las propuestas tradicionales de los sindicatos alemanes es reducir el número de horas extraordinarias en favor de nuevos empleos, iniciativa que forma parte de las discusiones del Pacto por el Empleo promovido por Schroeder al iniciar su legislatura.
La patronal considera que la supresión de horas extras no es un instrumento de creación de empleo, argumento que reiteró Hundt en su discurso al recordar que el año pasado se trabajaron de forma extra en Alemania 1, 600 millones de horas menos que en años anteriores y sus efectos en el empleo fueron imperceptibles.
Ante el caliente invierno que se presenta, el presidente alemán, Johannes Rau, invitado por los empresarios a celebrar con ellos el Día de la Patronal, instó a la patronal y los sindicatos a no provocar conflictos innecesarios "por el bien del empleo".
"El desempleo es un grave problema en Alemania y para hacerle frente es necesario contar con la colaboración de todos", dijo Rau.