Los empresarios portugueses pidieron ayer al nuevo Gobierno conservador luso medidas para acabar con el coste "exorbitante" del acceso al crédito para las empresas, que llega a superar el 12% de interés.
El presidente de la Confederación Empresarial Portuguesa (CIP), Antonio Saraiva, celebró ayer su primera reunión con el ministro de Economía y Empleo, Alvaro Santos Pereira, y expresó después a los periodistas la "sintonía" de posiciones entre la patronal y el Ejecutivo luso.
Afirmó que el Gobierno surgido de las elecciones anticipadas del pasado día 5 contará con el apoyo de los empresarios para cumplir sus objetivos económicos y se declaró "animado" tras la primera entrevista oficial con el ministro.
Consideró que el peor problema que sufren las empresas portuguesas es la falta de crédito.