Los problemas en infraestructuras que afrontan Latinoamérica y el Caribe afectan la capacidad tanto de sus empresas como de los países de esta región de participar en las cadenas de valor mundial (GVC en inglés), según un informe de la OCDE, OMC y BM.
“La calidad de la infraestructura física de las carreteras, puertos, aeropuertos y la eficiencia de los procedimientos que se dan en las operaciones en estas instalaciones afectan la capacidad de las firmas y los países de participar en las GVC”, según el documento.
El estudio, elaborado para la reunión de ministros de Comercio del Grupo de los 20 (G20) que se celebra mañana en Sídney, enfatiza que “en un mundo en el que la entrega a tiempo es la norma, que el tránsito es rápido y el almacenamiento es caro, el tiempo realmente es dinero”.
El análisis resalta que las cadenas de valor mundial tienen cada vez más importancia en el comercio y, si los países del G20 fuesen capaces de mejorarlas a la mitad de manera simultánea, el producto interior bruto internacional crecería en 2.5 millones de millones de dólares. Los países en desarrollo afrontan limitaciones de recursos y capacidad para proveer infraestructura en transporte y energía de calidad a toda la economía, especialmente para las actividades de manufactureras.