Cuando la economía y el mercado crecen, los resultados positivos tangibles del buen gobierno son evidentes. Sin embargo, el buen gobierno también ayuda a las empresas a eludir las graves consecuencias de una recesión económica con mayor equilibrio.
Así lo muestran los resultados publicados en la guía práctica de Gobierno Corporativo, que se basan en las experiencias del Círculo de Empresas de la Mesa Redonda Latinoamericana, grupo que reune a compañías de la región que han adoptado buenas prácticas.

El Círculo de Empresas es una iniciativa única lanzada en el 2005 en Sao Paulo, Brasil, en recomendación de la Mesa Redonda Latinoamericana de Gobierno Corporativo, con el apoyo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Corporación Financiera Internacional y el Foro Global de Gobierno Corporativo o GSGF, por sus siglas en inglés.
Santiago J. D., Chaher de Global Corporate Governance Forum (Foro Global de Gobierno Corporativo), manifestó que lo que se hizo en la guía práctica, fue que las empresas latinoamericanas del Círculo describieran sus experiencias en el camino para desarrollar buenas prácticas de gobierno corporativo.

Explicó que en esta guía se resume si estas buenas prácticas tenían algún tipo de impacto en la valoración de las empresas en el mercado de capitales; además se compararon a las empresas pertenecientes al Círculo con aproximadamente 1,070 empresas latinoamericanas.
En relación a la actual crisis y cómo el buen Gobierno Corporativo puede ayudar a las empresas a salir airosas, como ocurrió en el 2008, Chaher dijo que el libro tiene nombre de guía porque lo que hace es guiar y, por ende, no representa un resultado matemático a las empresas.

"No es justamente que esas prácticas aplicadas en cualquier tipo de empresas tengan los mismos efectos, yo creo que cada compañía tiene que ver cuál es su situación, hacer un diagnóstico de Gobierno Corporativo y ver qué prácticas y en qué medidas pueden ayudarle", enfatizó.
Antecedentes.
El Instituto de Gobierno Corporativo de Panamá (IGCP) está conformado por un grupo de empresarios, tiene una junta directiva y una directora ejecutiva. Las gestiones para su creación iniciaron desde el año 2006.

En el 2008 se constituyó formalmente en una institución sin fines de lucro, que está afiliada a una red internacional y a una red regional de institutos de gobierno corporativo.
El año pasado lanzaron su proyecto clave, que fue las guías de buenas prácticas del Gobierno Corporativo, que es un documento para que las empresas los sigan de manera voluntaria.
La guía contiene una aplicación para empresas grandes, medianas, pequeñas, inclusive mixtas y estatales; y posee lineamientos para que las compañías sean mejores e incorporen los principios del Gobierno Corporativo.
El organismo realiza igualmente, desde hace tres años, la encuesta de Gobierno Corporativo, que en su última medición reveló que el 77.4% de las empresas panameñas no participan en ninguna bolsa de valores con ningún instrumento financiero.
José Chen Barría, del Instituto de Gobierno Corporativo de Panamá, dijo que este resultado determina que hay un gran potencial para el mercado de capitales en el país y que puede obedecer a la liquidez en el mercado bancario, las facilidades de acceso al crédito o porque son empresas muy cerradas que no quieren o no les gusta dar información de su situación financiera, y si cotizaran en bolsa, tendrían que hacerlo.
La Tercera Encuesta de Gobierno Corporativo arrojó que el 78.5% de las encuestadas afirmó que existen directivos que trabajan como ejecutivos en sus empresas, lo que trae la probabilidad de un conflicto de intereses entre las funciones y responsabilidades de los directores por ser juez y parte en la ejecución y administración de la empresa.
"Esto da una oportunidad a que se apliquen algunas normas de Gobierno Corporativo y que no se concentre la representación del capital en algunos directores", agregó Chen Barría.
La encuesta, igualmente, detectó que el 82.85% es de capital cerrado con una concentración minoritaria de accionistas, lo que limita un poco el número de participantes en el capital de las empresas.
Adicional, el 74.29% advirtió que la mayoría de las acciones pertenece a un grupo familiar, lo que demuestra que se tiene en Panamá una concentración de empresas familiares y que esto representa una oportunidad para implementar normas de gobierno con protocolo familiar, que regule las relaciones entre la empresa y la familia.
En ese sentido, el 74.60% indicó que no existe ningún protocolo familiar, lo cual, desde el punto de vista de Gobierno Corporativo, puede ser fuente de conflicto entre los diferentes miembros de la empresa.
Por su parte, el presidente del Instituto de Gobierno Corporativo de Panamá (IGCP), Irvin Halman, detalló que la tendencia es que la mayoría de las empresas sigan las buenas prácticas y en ese sentido están teniendo reuniones de juntas directivas frecuentes, tienen códigos de ética, están viendo temas de compensación y administrándose por resultados.
Según Halman, todavía hay áreas donde podemos mejorar como en los derechos de los accionistas minoritarios, en las comisiones de trabajo con directores independientes al igual que en las juntas directivas.
Destacó que también se puede mejorar en la remuneración de los directores para que puedan cumplir con sus responsabilidades, aportando en juntas directivas y comités independientes, compenetrándose más con la empresa al nivel en el que una junta directiva debe hacerlo.
"Las juntas directivas deben tener un sano equilibrio entre las decisiones estratégicas que se toman y su conocimiento de lo que ocurre a nivel de operación de la empresa. Además, deben tener un punto medio entre los accionistas y la administración de la empresa", agregó.
En Panamá un modelo a seguir, en materia de las prácticas del buen gobierno corporativo a nivel gubernamental, es la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP).
El superintendente de Bancos de Panamá, Alberto Diamond, enfatizó que el buen Gobierno Corporativo es inseparable de la gestión del riesgo y el control interno, y que están transformando la institución para servir mejor a los bancos.
El superintendente de Bancos de Panamá reiteró que la transparencia es una herramienta para ayudar a resaltar y poner en práctica los principios fundamentales para el buen gobierno corporativo del país.