El proyecto de construcción de una tubería de 9, 283 kilómetros de extensión para llevar gas desde Puerto Ordaz (Venezuela) hasta Buenos Aires, tras atravesar Brasil de norte a sur, se ha convertido en la iniciativa más atractiva del anillo energético propuesto por varios países de la región.
La faraónica obra, tanto por su extensión como por su costo, calculado en 23, 270 millones de dólares, según la estatal brasileña Petrobras, es considerada prioritaria por Brasil cuyo gobierno es uno de los promotores de la integración física y energética suramericana.
"Desde el punto de vista de la infraestructura regional, es el proyecto más importante para Suramérica en diez años", afirmó el ministro brasileño de Minas y Energía, Silas Rondeau.
Para Brasil, el "Gasoducto del Sur", como lo ha denominado el presidente venezolano, Hugo Chávez, es una alternativa para reducir su dependencia del gas natural boliviano, del que este año importará cerca de 27 millones de metros cúbicos diarios por un gasoducto de 3, 150 kilómetros de extensión.
Los costos del gas boliviano son cada vez mayores para Brasil, no sólo por el precio del producto, sino por los crecientes gastos de Petrobras con el pago de regalías, que pasarán de $60 millones en 2005 a $700 millones este año por la entrada en vigor de la nueva ley de hidrocarburos boliviana.
El gasoducto tendría capacidad para transportar 150 millones de metros cúbicos de gas por día.